Según las cifras del Ministerio de Ambiente, al año se generan tres millones de toneladas de desechos plásticos y solo 9% se recicla

Mauricio Zuluaga

Un año y tres meses después de que el primer ministro Justin Trudeau manifestó su intención de prohibir ciertos plásticos de un solo uso, y tras realizar diversos estudios sobre esta materia, el gobierno canadiense dio a conocer los seis artículos que saldrán de circulación a finales del próximo año. Bolsas para el mercado, pitillos, cubiertos desechables, recipientes de comida hechos a parir de materiales difíciles de reciclar, anillos de plástico para empaques six-pack, y mezcladores de bebidas, no tendrán más cabida en este país.

“Estos artículos son dañinos para nuestro medio ambiente y su valor se pierde en la economía cuando se tiran a la basura. La prohibición propuesta ayudará a impulsar la innovación en todo el país, a medida que los artículos nuevos, y más fáciles de reciclar, ocupen su lugar en nuestra economía”, argumentó el ministro de Ambiente y Cambio Climático, Jonathan Wilkinson.

A mediados del año pasado Canadá había declarado la emergencia ambiental por el Cambio Climático, y a partir de ese momento el gobierno presentó una agenda verde, cuyo principal objetivo es hacer de este país un territorio libre de emisiones Co2 en 2050, y que, además, incluye la extinción de desperdicios plásticos de aquí a 2030. Inicialmente la prohibición de los plásticos de un solo uso estaba prevista para comienzos del próximo año, sin embargo, la emergencia sanitaria generada por el covid-19 obligó a su postergación.

Tras la reciente aprobación en el parlamento del Discurso del trono, que equivale al plan de gobierno, y que le permite a los liberales mantenerse en el poder, la administración Trudeau materializó la iniciativa, la cual está sustentada en el volumen creciente de los residuos en este país. Anualmente en Canadá se generan tres millones de toneladas de desechos plásticos, de los cuales solo 9% se recicla, mientras que casi 30.000 toneladas terminan en mares, ríos y otros entornos naturales.

En lo que tiene que ver con la generación de residuos plásticos per cápita, Canadá tiene un indicador bajo, 0,9 kilogramos (Kg), en comparación con los 0,34 kg de Estados Unidos. Sin embargo, según cifras del Ministerio de Ambiente, los canadienses usan 15.000 millones de bolsas plásticas al año, lo que equivale a 395 por cada habitante. Además, cerca de 57 millones de pitillos son usados a diario en este país.

A mediados de septiembre algunas organizaciones estadounidenses y canadienses habían emprendido una campaña alertando sobre los efectos que esta medida podría tener en los frentes de la salud pública y el comercio internacional. Por un lado, argumentaban que prohibir los plásticos de un solo uso en medio de una pandemia podría afectar utensilios de protección usados contra el covid. Por su parte, algunos industriales de Estados Unidos escribieron una carta al secretario de comercio de ese país, asegurando que se podría estar incumpliendo lo pactado recientemente en el Usmeca, acuerdo firmado en reemplazo del Nafta.

LOS CONTRASTES

  • Jonathan WilkinsonMinistro de Ambiente y Cambio Climático

    “Estos artículos son dañinos para nuestro medio ambiente y su valor se pierde en la economía cuando se tiran a la basura. La prohibición ayudará a la innovación”.

El listado final revelado por Ottawa no incluye plásticos relacionados con el sector salud. Lo mismo ocurre con otros elementos que han sido polémicos por su uso masivo y su dificultad para ser reciclados, como las tazas desechables para el café. Algunas tiendas venían incentivando el uso de vasos reutilizables, pero lo dejaron de hacer para prevenir el riesgo de contagio del covid. De ahí que esta situación haya podido influir en su no inclusión dentro de la norma. Desde el sector privado se reconoció el valor de la iniciativa, pero se hizo un llamado para mejorar los procesos y la infraestructura disponible para el manejo de residuos.

“Las empresas canadienses reconocen los importantes beneficios de las alternativas a los plásticos de un solo uso y la importancia de impulsar una economía circular en Canadá. Sin embargo, el enfoque debe ir más allá de cuestiones superficiales como las prohibiciones”, dijo Aaron Henry, director senior de la Cámara de Comercio de Canadá.

La norma anunciada por Ottawa abre oportunidades de negocio, ya que se requerirá de nuevas soluciones, que reemplacen el plástico y promuevan un mejor manejo de los residuos. Las estimaciones hechas por el gobierno apuntan a que estas industrias nacientes podrían generar cerca de 42.000 nuevos puestos de trabajo.