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FINANZAS El crédito de consumo es una forma inteligente de acercarse a los sueños
domingo, 12 de febrero de 2017
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Carlos Andrés Arango Botero

El primer concepto es la oportunidad, pues para nadie es extraño que lo más difícil en la vida es tomar una decisión, ya que detrás de cada decisión se presenta una renuncia. ¿Cuántos sueños, aspiraciones y deseos sin realizar tenemos como seres humanos? ¿Cuántos de esos sueños aún no son realidad porque estamos esperando el momento adecuado para cumplirlos?

El segundo concepto es la responsabilidad. Siempre he sido un convencido de que la palabra va respaldada en los actos y que es la sumatoria de ambos lo que genera relaciones de confianza.

El tercero es el beneficio, pues resulta importante evaluar las consecuencias positivas que trae tomar una decisión y adquirir un compromiso.

Ahora que tenemos estos tres conceptos, introduzcamos dos variables macroeconómicas que pueden incentivar o desincentivar a las personas a tener un crédito de consumo: las tasas de interés y la tasa de cambio. La primera entendida como un costo adicional al valor pagado por el bien o servicio que deseo adquirir, y la segunda como un impacto directo al costo del bien.

La tasa repo, que es a la que el Banco de la República le presta a los demás bancos y que sirve de referencia para los créditos de consumo, se proyecta al finalizar el año en 6,25%. Además, las proyecciones indican que la tasa de cambio estará en promedio este año en $2.910. Estos dos valores, en 2013, estaban en niveles de 3,25% la tasa de interés y $1.869 la tasa de cambio promedio, y Colombia tenía un crecimiento del 4,9%. Comparar estos valores nos puede llevar a concluir que los precios de los bienes y servicios en los últimos cuatro años se han elevado, así como el costo financiero de los mismos, pero los colombianos no hemos dejado de consumir a pesar de estos cambios macroeconómicos.

Para que tengamos un valor de referencia, de acuerdo con cifras de la Superintendencia Financiera, el crédito de consumo, entre noviembre de 2015 y noviembre de 2016, creció 13,62%, casi 7 veces más que el crecimiento económico del país en 2016. Es decir, los colombianos que vieron la oportunidad en estos años para adquirir un carro, comprar una moto, hacer un estudio, realizar un viaje o comprar cualquier otro bien o servicio buscando su beneficio, lo hicieron sin preocuparse por las condiciones macroeconómicas locales o externas, siendo así el crédito de consumo una forma en la que los colombianos, de manera inteligente y responsable, se han acercado a sus sueños.

Sin embargo, retomando los tres conceptos iniciales, es bueno considerar que estamos en un 2017 lleno de oportunidades, en el cual tomar un crédito de consumo sí puede ser el camino para alcanzar metas, siempre y cuando el primer paso sea un acto responsable por parte del consumidor mismo para entender sus finanzas, medir hasta dónde se puede comprometer y obtener beneficios que redunden en una mejor calidad de vida.

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Es economista y especialista en finanzas de la Universidad del Rosario, además de tener una maestría en Economía de la Universidad de Illinois.

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