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Comisionistas apuestan por un dólar entre $3.600 y $3.800 en el segundo trimestre
El dólar se moverá en el segundo trimestre en un entorno de alta volatilidad, influenciado por factores globales, así como la incertidumbre política local
El dólar se moverá en el segundo trimestre impulsado por factores tanto nacionales como internacionales, en medio de un entorno marcado por mayor volatilidad. En este contexto, el peso colombiano seguirá reaccionando de forma sensible a los movimientos globales de la divisa estadounidense, así como a la incertidumbre política interna.
A nivel externo, el dólar continúa fortalecido por unas tasas de interés reales elevadas en Estados Unidos y por episodios de aversión al riesgo derivados de tensiones geopolíticas y presiones inflacionarias asociadas al mercado energético. Este escenario ha reducido la probabilidad de recortes agresivos por parte de la Reserva Federal y ha sostenido la demanda por activos en dólares.
En el frente local, factores como el comportamiento del petróleo -cuyo impacto es mixto sobre la economía- y la incertidumbre política seguirán marcando la trayectoria de la tasa de cambio. Aunque un crudo alto mejora los ingresos externos del país, también contribuye a condiciones financieras más restrictivas a nivel global.

“Para el segundo trimestre de 2026 anticipamos un entorno cambiario caracterizado por un régimen de mayor volatilidad, en el que el peso colombiano continuará reaccionando de forma sensible tanto a los drivers globales del dólar como a los factores políticos domésticos”, explicó Laura Fajardo, analista de divisas e investigaciones económicas de Acciones y Valores.
Las proyecciones de las principales comisionistas de bolsa y entidades financieras muestran un panorama mixto para el dólar en Colombia durante el segundo trimestre, con estimaciones que reflejan un amplio rango de posibles movimientos.
Mientras firmas como Davivienda Corredores y Bancolombia ubican la tasa de cambio en niveles puntuales cercanos a $3.735 y $3.730, respectivamente, otras casas de análisis plantean escenarios más amplios, con rangos que oscilan entre $3.600 y $3.900, evidenciando la incertidumbre que rodea el comportamiento de la divisa.
En particular, entidades como Arena Alfa, Skandia y Gandini Análisis proyectan un dólar entre $3.600 y $3.800, mientras que Aval Asset Management y Acciones y Valores contemplan techos más elevados, de hasta $3.900. Por su parte, Tactical Trading presenta un rango más acotado entre $3.842 y $3.630, e Itaú estima un nivel cercano a $3.650.
En conjunto, estas previsiones reflejan un mercado dividido entre factores que presionan al alza la tasa de cambio y otros que podrían contener su avance en el corto plazo.
Por último, José Germán Cristancho, analista macroeconómico en Davienda Corredores, aseguró que la depreciación del peso colombiano estaría limitada por un entorno de tasas de interés altas, mayores flujos de remesas y un posible repunte en las exportaciones impulsado por el precio del petróleo. A esto se suma que una mejora en la prima de riesgo tras las elecciones podría fortalecer la moneda local.
De acuerdo con los escenarios planteados por Itaú, en un caso base -sin un fortalecimiento adicional del dólar y con condiciones externas estables- el peso colombiano podría mantenerse en un rango lateral, con un piso de $3.650. No obstante, persisten riesgos relevantes: un escalamiento del conflicto en Medio Oriente, junto con un deterioro en el entorno político e institucional local, podría llevar la tasa de cambio por encima de $3.800. En el frente electoral, dijeron que un resultado alineado con políticas de mercado favorecería la estabilidad cambiaria, mientras que un desenlace que eleve la percepción de riesgo podría impulsarlo a niveles de $4.000.
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