Industria

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lunes, 20 de mayo de 2019

El sector privado tiene la capacidad de crear un círculo virtuoso donde hay réditos positivos para todos

Miguel Escobar Penagos

La historia contemporánea de Colombia muestra que el sector privado ha sido artífice de la transformación productiva, industrial y comercial. Esto no ha sido en vano. Sin desfallecer en su propósito de aportar al crecimiento permanente del PIB, los empresarios, superando dificultades inherentes a las dinámicas globales y los entornos cambiantes, han creado un tejido sólido y competitivo que, al mirarlo en prospectiva, resulta ser la base de un futuro muy promisorio para el país.

Ahora bien, el compromiso del sector privado no se limita simplemente al ejercicio productivo. Por el contrario, siempre ha estado marcado por la premisa de “ir más allá”, por medio de una mirada integral que contribuye a la solución de problemas estructurales con incidencia directa en el avance social y ambiental del país.

Coherente con lo anterior, como ejemplo del compromiso del sector privado con el progreso, quiero citar algunas iniciativas que hemos liderado desde Postobón, más allá de nuestro objeto de negocio.

Postobón ha sido trascendente en la configuración de un sector altamente relevante para la industria, el cual, pesa hoy cerca de un 1% en la economía nacional, y articula decenas de cadenas productivas como la agrícola, distribución, transporte, comercio, comunicaciones y miles de emprendimientos, entre otros, permitiendo así la amplia generación de empleo.

La compañía es una de las pocas centenarias aún vigentes en el país. Durante 115 años ha hecho inversiones en diferentes departamentos, porque cree en las oportunidades que hay en cada región. Claro ejemplo son los más de US$400 millones que, en conjunto con CCU de Chile, invirtió en la creación de Central Cervecera de Colombia y la construcción de su planta en Sesquilé, una apuesta, decidida, que constituye la mayor inversión privada realizada en el país en los últimos cinco años.

Adicional a esto, generamos cerca de 19.000 oportunidades de trabajo a lo largo y ancho del territorio nacional, de las cuales más de 11.000 son directas. Esa capacidad de generar puestos de trabajo lleva intrínseco el compromiso corporativo de mejorar la calidad de vida de quienes creen en lo que hacemos y vibran con la producción y comercialización de bebidas que se adaptan a las necesidades de los consumidores. Se trata de un ejercicio de confianza entre el empleador y los trabajadores, donde el bienestar se traduce en un propósito superior: invitar a cientos de personas a que se tomen la vida.

Gracias al ejercicio de innovación constitutivo en nuestro ADN corporativo, acompañado de un pensamiento orientado por la transformación digital y el análisis de la data para poner al consumidor en el centro de las decisiones, Postobón se ha adaptado a los cambios, respondiendo a las exigencias del entorno. Hoy más de 72% de las bebidas de nuestro portafolio es baja o libre de calorías y llega a los colombianos por diferentes canales como las tiendas de barrio, donde cobran una relevancia muy importante en la generación de ingresos en el pequeño comercio.

Pero eso no tiene sentido si no hay un compromiso con el desarrollo sostenible bajo la lógica del valor compartido y un marco ético de profundo respeto por las leyes. Ese compromiso, permite dar esa milla de más. Al cierre de 2018, Postobón le entregó al país $18.532 millones en inversión social privada, cifra que creció 39% con respecto a 2017. Estos recursos se vieron reflejados en 16 departamentos donde se implementaron programas de alto impacto, que transforman vidas y contribuyen a temas relevantes para el progreso del país como la educación, la protección del medio ambiente, el desarrollo agrícola y el fortalecimiento de las relaciones comunitarias.

El ejemplo de Postobón, al igual que el de cientos de empresas, es la clara demostración de la capacidad que tienen el sector privado de crear un círculo virtuoso donde hay réditos positivos para todos. La ecuación es simple: a mayor compromiso integral con el país, más oportunidades de progreso.

Como empresario estoy convencido de que vamos por buen camino en materia de modernización, competitividad global y la incorporación de prácticas sostenibles que respondan a los retos del desarrollo. Si queremos avanzar en el corto, mediano y largo plazo, debemos entender y apoyar al sector privado como generador de valor en el marco de la economía de libre mercado. Hacerlo es abrir la puerta a más empleos permanentes y de calidad, más ingresos, la posibilidad de acceso a bienes y servicios y, por supuesto, menos informalidad, más equidad e igualdad. Así avanzaremos con optimismo y ratificaremos que el sector privado es un motor bien aceitado, robusto y sólido, clave para el progreso y bienestar de los colombianos.