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El cáncer se está consolidando como una de las mayores amenazas para la salud de los colombianos. El aumento en los tratamientos de alto costo, los cuellos de botella en la detección temprana y la pérdida de fuerza laboral configuran un desafío sin precedentes
Las ausencias por tratamientos y las dificultades para regresar al trabajo reducen los ingresos de los pacientes, mientras sus familias asumen gastos adicionales
Un diagnóstico de cáncer puede cambiar mucho más que la salud de una persona. También puede afectar sus ingresos, su estabilidad laboral y las finanzas de su familia. A las ausencias para recibir tratamiento se suman los gastos de la atención médica y, en algunos casos, las dificultades para regresar al trabajo.
El impacto económico también se refleja en el país. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, Ocde, publicado en 2024, estimó que la pérdida de participación laboral y productividad asociada al cáncer en Colombia equivale al trabajo de 66.900 personas de tiempo completo y representa una reducción anual de la producción cercana a $2,3 billones.
Las incapacidades son otra parte de esa carga, aunque los datos disponibles no permiten identificar el peso específico del cáncer. La Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud, Adres, reconoció cerca de $1,83 billones por incapacidades de origen común durante 2025, un aumento de 13,05% frente a 2024. Este registro incluye distintas enfermedades y no está desagregado por diagnóstico, por lo que no permite establecer cuántas incapacidades correspondieron al cáncer ni cuánto se pagó por ellas.
Chile ofrece una referencia regional para dimensionar este impacto. Según la Superintendencia de Seguridad Social de ese país, en 2024 se emitieron 172.790 licencias médicas por tumores y cánceres, que representaron 6,3% del gasto total en subsidios por incapacidad laboral.

Como ejemplo, si a un trabajador con una base mensual de cotización de $3 millones se le liquida una incapacidad de 30 días a dos terceras partes de ese valor, recibiría cerca de $2 millones. Esto supondría una disminución aproximada de $1 millón frente a su ingreso habitual, siempre que no se apliquen condiciones particulares o pagos adicionales del empleador.
Para los trabajadores independientes y contratistas, la situación puede ser más compleja. La imposibilidad de trabajar puede reducir sus ingresos, mientras continúan los gastos de transporte, alimentación y alojamiento para asistir a consultas y tratamientos.
Luis Muñoz, director de la maestría en Enfermería Oncológica de la Universidad El Bosque, explica que esta presión económica, conocida como toxicidad financiera, también afecta a las familias que deben reorganizar sus actividades para cuidar al paciente. El regreso al trabajo tampoco ocurre siempre al terminar el tratamiento. Santiago Ramírez, médico institucional de la Liga Colombiana Contra el Cáncer, advierte que la fatiga persistente, el dolor y las dificultades de concentración pueden prolongarse y afectar el desempeño laboral.
Para quienes trabajan por prestación de servicios, un diagnóstico de cáncer puede significar la reducción de sus ingresos y la incertidumbre sobre la continuidad de sus contratos. A diferencia de los empleados dependientes, los contratistas deben gestionar ante su EPS el reconocimiento económico de las incapacidades, siempre que cumplan los requisitos legales, mientras enfrentan la posibilidad de que sus contratos no sean renovados. Sin embargo, la enfermedad no justifica por sí sola la terminación del vínculo laboral en la ley colombiana.
La OMS explicó que el tratamiento suele ser menos costoso en las fases iniciales. Además, recibir atención eficaz a tiempo puede permitir que los pacientes continúen trabajando
Afrontar la enfermedad exige información clara y acompañamiento emocional cercano. El Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035 es la oportunidad de plasmar los desafíos en compromisos concretos y medibles
En junio de 2026, MinSalud adoptó el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, que priorizó prevención, detección temprana, diagnóstico oportuno y acceso al tratamiento