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El cáncer se está consolidando como una de las mayores amenazas para la salud de los colombianos. El aumento en los tratamientos de alto costo, los cuellos de botella en la detección temprana y la pérdida de fuerza laboral configuran un desafío sin precedentes
Afrontar la enfermedad exige información clara y acompañamiento emocional cercano. El Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035 es la oportunidad de plasmar los desafíos en compromisos concretos y medibles
Recibir un diagnóstico de cáncer transforma radicalmente la vida de una persona y la de su entorno familiar. A partir de ese instante, cada día, cada examen y cada respuesta cobran una dimensión distinta. Al abordar la atención oncológica, resulta imprescindible reflexionar sobre si nuestros pacientes están accediendo a tiempo a los tratamientos y si nuestra respuesta institucional y como sistema responde con la celeridad que ellos requieren. Según cifras de Globocan 2024, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (OMS), en Colombia se registraron aproximadamente 123.053 casos nuevos y 55.981 fallecimientos por esta causa en ese periodo.
De igual manera, la Cuenta de Alto Costo reportó 782.868 personas atendidas por cáncer con corte a octubre de 2025. Para los casos nuevos del periodo 2025, se evidenció una mediana de 35 días entre la sospecha clínica y la confirmación del diagnóstico, y de 51 días entre dicha confirmación y el inicio efectivo del tratamiento. La oportunidad en la atención constituye un pilar indiscutible de la calidad y excelencia en el cuidado médico.
Este desafío supera la dimensión estrictamente tecnológica. Requerimos articular de manera armónica la prevención, la detección temprana, el diagnóstico, el tratamiento, la rehabilitación, los cuidados paliativos y el seguimiento dentro de una ruta integrada de atención. Asimismo, es fundamental afianzar el trabajo en red entre los centros de atención primaria de los territorios y las instituciones de alta complejidad, garantizando que la ubicación geográfica del paciente no condicione sus posibilidades de recibir una atención oportuna y de calidad.
El intercambio y la transferencia del conocimiento son ejes centrales de este compromiso. En la Fundación Valle del Lili lo hemos promovido activamente a través de iniciativas como Hospital Padrino, una estrategia enfocada en fortalecer las capacidades de instituciones hospitalarias en diversas regiones mediante procesos de formación y teleasistencia. En el ámbito del cáncer, identificar tempranamente las señales de alerta y gestionar remisiones oportunas es una responsabilidad compartida por toda la red de salud.
En el Instituto de Cáncer de la Fundación Valle del Lili trabajamos con equipos multidisciplinarios, un enfoque de atención integral y una evaluación rigurosa y permanente de nuestros resultados clínicos. Alcanzamos una sobrevida de 92,8% en cáncer de mama y de 96,4% en leucemia pediátrica, indicadores que se sitúan por encima de los referentes internacionales. La medición continua de estos desenlaces nos permite consolidar aprendizajes y perfeccionar nuestros procesos, manteniendo siempre la vida y la seguridad del paciente como nuestra máxima prioridad.
Sin embargo, el rigor científico por sí solo resulta insuficiente. Afrontar el cáncer exige brindar información clara y comprensible, promover decisiones compartidas y ofrecer un acompañamiento emocional cercano tanto al paciente como a su familia. Acompañar significa escuchar con empatía, orientar con claridad y velar por la continuidad del cuidado, especialmente en las etapas más complejas.
El Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035 nos brinda la oportunidad de plasmar estos desafíos en compromisos concretos y medibles. Su éxito dependerá de la alineación y articulación efectiva entre autoridades sanitarias, aseguradores, prestadores de servicios, la academia y la comunidad, bajo un modelo sustentable que optimice los recursos sin perder la centralidad en la persona.
Colombia cuenta con el talento humano y el conocimiento necesario para seguir avanzando. Nuestro compromiso es lograr que esos avances se traduzcan en oportunidades reales de vida y bienestar para todos. Detrás de cada diagnóstico hay un ser humano, una familia y una historia que merece continuar. Nuestra mayor responsabilidad es asegurar que nadie tenga que recorrer este camino en soledad, sino guiado por una atención oportuna, integral y profundamente humana.
La OMS explicó que el tratamiento suele ser menos costoso en las fases iniciales. Además, recibir atención eficaz a tiempo puede permitir que los pacientes continúen trabajando
Las ausencias por tratamientos y las dificultades para regresar al trabajo reducen los ingresos de los pacientes, mientras sus familias asumen gastos adicionales
En junio de 2026, MinSalud adoptó el Plan Decenal para el Control del Cáncer 2026-2035, que priorizó prevención, detección temprana, diagnóstico oportuno y acceso al tratamiento