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En Colombia hay 136 Empresas B certificadas, organizaciones que se preocupan por el impacto social y ambiental de sus operaciones
Juan Pablo Muriel, socio de Equiori.
La empresa alimentos, enfocado en el cacao, se ha consolidado como un referente en la producción orgánica y el desarrollo rural como Empresa B
Equiori nace de la unión de dos conceptos: Equidad y Origen, un lema que define la esencia de esta empresa de chocolates colombiana que hoy se ha consolidado como un referente del cacao nacional. Juan Pablo Muriel, socio de Equiori, habló sobre la naturaleza de triple impacto de la marca, donde se une la importancia del impacto social y ambiental para lograr desarrollo rural.
Equiori nace desde la visión de que la forma más eficiente de generar cambios realmente transformadores en Colombia es a través del desarrollo rural integral. Y cuando hablamos de desarrollo rural integral, la última palabra es muy importante, porque para el desarrollo rural hay muchos modelos. El que nos gusta a nosotros es un modelo que pueda democratizar los beneficios de lo que se produce en el agro, y lo hacemos a través del cacao.
En un país como Colombia es extremadamente importante. Hablando de lo social, en un país con una ruralidad tan afectada por el conflicto, toda inversión que se haga en el campo va a ser muy necesaria para recuperar la soberanía alimentaria y que la ruralidad se vuelva atractiva para las personas, que la gente vuelva a tener calidad de vida en el campo.
Desde lo ambiental, hace ya varios años está demostrado científicamente que no podemos seguir produciendo alimentos de la forma en la que se hacía. La agricultura tradicional es uno de los grandes contribuyentes al cambio climático y producir alimentos simplemente no es negociable; tenemos que alimentar a la humanidad, pero la forma en la que los producimos sí se puede revisar, y producirlos en cooperación con la naturaleza y no en competencia con la naturaleza es clave.
La competitividad es uno de los retos. Nosotros llegamos a zonas con potenciales gigantes que no tienen carreteras, que no tienen señal de celular ni puestos de salud, ¿qué pasa con eso? Que llevar insumos y sacar cosecha es carísimo, conseguir mano de obra calificada es difícil porque la gente prefiere irse a las ciudades, así sea a vivir en la informalidad, en la precariedad, que en la zona rural.
La falta de inversión en las zonas rurales ha sido una falta de visión de muchos gobiernos; desarrollar estas zonas rurales y volverlas más competitivas transformaría a Colombia sin duda.
En la producción trabajamos directamente con las asociaciones y llevamos asistencia técnica con la que empiezan a mejorar la calidad del cacao, un beneficio para ellos porque a los productores se les paga el cacao por su calidad. Además, los hemos llevado a certificarse orgánicos, una certificación que les permite vender a otros compradores a mejores precios, como también recuperar el ecosistema de sus fincas.
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