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En este especial se resalta el rol del sector primario de la economía colombiana, el agropecuario, como un motor económico clave para la nación. De cada $100 pesos del PIB, casi $10 están ligados al agro y $2 directamente al café: la insignia del rubro
Germán Bahamón. presidente de Fedecafé
Germán Bahamón, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, aseguró que aún es bastante atractivo cultivar café, con los precios internacionales a hoy
El sector agropecuario ha sido uno de los de mayor crecimiento durante los últimos años, junto con el turismo. Uno de sus elementos más fuertes es, sin duda, el café: no solo por el simbolismo identitario del campesinado colombiano, como ocurre en el Eje Cafetero, sino por el amplio volumen de exportaciones de este cultivo. El café, de hecho, está en 23 departamentos y en más de 600 municipios del territorio nacional. La derrama económica de este cultivo alcanza los $20 billones para las familias productoras, en lo que, desde Fedecafé, es visto como un símbolo de equidad dentro del agro nacional.
Germán Bahamón, presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, Fedecafé, el mayor exportador de la nación aseguró que una quinta parte del PIB del agro corresponde al rubro caficultor. Asimismo, señaló que aún es atractivo sembrar café por los altos precios, a pesar de las recientes correcciones de su valor en las bolsas internacionales.
El café, en las estimaciones del equipo económico de la Federación, representa cerca de 20,7% del PIB agropecuario y alrededor de 1,8% del PIB nacional, pero su impacto económico es mucho mayor cuando se mide por su capacidad de generar divisas, empleo e ingreso rural. En 2025, el café aportó más de US$6.200 millones en exportaciones, consolidándose como el principal producto agrícola de exportación de Colombia.
Además, irrigó más de $20 billones en ingreso directo a las familias cafeteras, al dinamizar las economías regionales y contribuir de manera tangible a la estabilidad macroeconómica del país.
Sin duda, el agro ha sido uno de los sectores más resilientes y consistentes en el crecimiento reciente del país, y el café ha sido uno de sus protagonistas.
Esta fortaleza, en el caso del café, se explica por una demanda global estructuralmente sólida, por la diferenciación del café de Colombia como producto de alta calidad, y por una institucionalidad única que garantiza estabilidad al productor.
El café está presente en 23 departamentos y 611 municipios, lo que genera ingreso, empleo y estabilidad donde pocos sectores tienen esa capacidad. Es en esencia, uno de los pilares más democráticos de la economía colombiana.
Lo primero es entender que el café, como otros commodities, está atravesando episodios de alta volatilidad global, impulsados en buena medida por factores financieros y especulativos de corto plazo, más que por un deterioro estructural de la demanda, que se mantiene todavía muy firme.
Aún con la corrección reciente, un precio cercano a US$3 por libra sigue siendo atractivo y justo en perspectiva histórica, si recordamos que en enero de 2021 estaba en US$1,30 y en agosto 2023 en US$1,46. En el caso colombiano, el principal factor que hoy está afectando el precio interno de la carga es la fuerte revaluación del peso, que está restándole al cafetero más de $500.000 por carga. Esto si lo comparamos con la tasa del ultimo año.El mercado incorpora expectativas de mayor producción en Brasil, aunque los inventarios globales siguen ajustados y tendremos menor disponibilidad por el clima.
Tras un crecimiento de 4%, el campo enfrenta un año de ajuste condicionado por factores macroeconómicos y climáticos adversos
El sector ha mantenido cifras positivas de crecimiento en los últimos nueve trimestres; el buen desempeño se explica por la bonanza en cultivos como el café y el cacao
Su resiliencia es una muestra de que, a pesar de tantos obstáculos, es posible crecer y de que la tenacidad de los productores son garantía para nuestra razón de ser que son los consumidores