MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Ricardo Trejos, socio de Baker Mckenzie Colombia, explica cómo el país se ha convertido en una de las principales opciones para la llegada de empresas fintech que están transformando la banca colombiana
La llegada de nuevos bancos digitales al mercado colombiano responde a un entorno con alta penetración tecnológica, ajustes regulatorios y una oportunidad clara para transformar la experiencia financiera de los usuarios.
Para Ricardo Trejos, socio de Baker McKenzie Colombia el país se ha convertido en un mercado atractivo para estos jugadores por su tamaño, las condiciones digitales de sus consumidores y una regulación que ha permitido la entrada de nuevos competidores
Colombia tiene varias condiciones favorables. Existen más de 90 millones de líneas móviles activas y cerca de 40 millones de usuarios de internet. La mayoría accede a través de teléfonos inteligentes.
Además, el sector financiero ha estado histórica-mente concentrado en entidades que nacieron en una era analógica y que posteriormente digitalizaron sus procesos. Esto abre un espacio para nuevos jugadores que diseñan sus productos de forma nativa digital y pueden ofrecer experiencias de usuario más ágiles.
Los modelos 100% digitales, gracias a estructuras operativas más ligeras, pue-den ofrecer mejores tasas para los ahorradores y meno-res costos transaccionales.
Colombia no ha realizado una gran reforma estructural que facilite la entrada de nuevos jugadores, pero sí ha hecho reformas puntuales que mejoran el ecosistema.
Se ha habilitado la operación de entidades sin una red tradicional de oficinas, se han fortalecido los esquemas digitales de corresponsalía, se han desarrolla-do figuras para billeteras electrónicas y se ha dado mayor claridad al régimen de pagos electrónicos, donde varias actividades pue-den prestarse sin necesidad de una licencia financiera plena.
Adicionalmente, el país ha avanzado en iniciativas de finanzas abiertas y open data, lo que facilita la entra-da de nuevos modelos de negocio. La actitud del regulador en los últimos años ha sido pragmática y procompetitiva.
La competencia es positiva, pero no se trata únicamente de aumentar el número de participantes. Es fundamental que los nuevos jugadores sean sólidos desde el punto de vista financiero, operativo y de gobierno corporativo.
Una licencia financiera no debería otorgarse sin un análisis riguroso, porque un ecosistema con múltiples actores débiles podría generar riesgos tanto para los usuarios como para la estabilidad del sistema.
El papel del regulador es encontrar un equilibrio adecuado: promover la in-novación y la competencia, pero al mismo tiempo asegurar que quienes ingresen cuenten con modelos de negocio sostenibles y adecua-dos estándares de gestión de riesgos.
Los bancos tradicionales han respondido acelerando sus procesos de digitalización.
La tendencia que se observa es que muchas fintech buscan asociarse con entidades financieras, ya que existe una clara complementariedad: las fintech aportan tecnología, agilidad y experiencia de usuario, mientras que los bancos contribuyen con experiencia regulatoria, sistemas de gestión de riesgos y una base sólida de clientes.
El futuro del sistema financiero parece estar mar-cado no sólo por fintechs disruptivas en solitario sino también por esquemas de colaboración entre banca y tecnología.
Aunque la implementación de esta tecnología sigue en aumento, algunas compañías lo hacen de forma aislada y sin estructura
El rol de las firmas legales pasó de resolver consultas puntuales a cocrear distintas soluciones óptimas y específicas
Según datos de World Population Review este listado continúa con Israel, con 694; República Dominicana, con 564; Brasil, con 473; e Italia, con 403