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Panorama de la tienda de barrio en Colombia.
Solo cinco categorías concentran la mitad de las ventas totales del tendero: cervezas, gaseosas, leche, pasabocas y cigarrillos.
La tradicional tienda de barrio continúa siendo el corazón del comercio minorista colombiano. Según el más reciente estudio de NielsenIQ, NIQ, este canal concentra 37% del total de las ventas de productos de consumo masivo en el país, manteniéndose como el más grande pese a la creciente competencia de los hard discounters, los supermercados, el comercio electrónico y las redes sociales.
El informe, presentado en el marco del "Mes del Tendero", revela que la tienda de barrio es un ejemplo de resiliencia y constancia: hasta 92% de los colombianos compra en este canal y su promedio mensual de ventas ha crecido 13,8% en los últimos cuatro años. Para NielsenIQ, el análisis indica que la tienda es el canal más grande y estable del país y paralelamente, el termómetro del consumo masivo general y el canal prioritario para las marcas que buscan mejorar sus resultados.
De acuerdo con Rodolfo Aguilar Landín, director para Latam de Sales & TradeHub en NielsenIQ, en Colombia el coeficiente de correlación entre las tiendas tradicionales y el mercado total se ubica entre 0,9 y 1,0, el más alto de la región. Esto significa que el desempeño de un producto en las tiendas de barrio prácticamente se replica en el mercado total, que incluye grandes cadenas y supermercados. Según explicó Aguilar, cuando una marca gana participación en el canal tiendas, tiene alta probabilidad de mejorar también sus resultados generales.
En este ranking regional, le siguen Brasil, Perú y Bolivia, con una correlación de 0,8 a 0,9; México, Argentina y Chile, entre 0,7 y 0,8, y Venezuela junto con varios países de Centroamérica, con un rango de 0,5 a 0,7, donde el desempeño en tienda no influye de forma significativa en el mercado total.
Colombia cuenta con 453.750 tiendas de barrio, cifra que representa 13,1% del total de tiendas de América Latina (3.458.544), lo que ubica al país en el tercer lugar de la región, después de Brasil (32,4%) y México (24,9%).
Sin embargo, el surtido disponible en las tiendas colombianas es mucho más limitado que en los supermercados: mientras que en los supermercados del país los consumidores encuentran, en promedio, cerca de 2.000 artículos, en una tienda de barrio el surtido ronda los 350 productos.
Un hallazgo llamativo del estudio es que Colombia tiene un surtido promedio en supermercados menor que la mayoría de los países de Latinoamérica —ocupando el antepenúltimo lugar, solo por encima de Perú (aproximadamente 900 artículos) y Venezuela (cerca de 1.300).
Las ventas del canal están fuertemente concentradas en la canasta básica. La industria de bebidas representa 63,5% del dinero que se mueve en las tiendas, seguida por alimentos, con 24,5% —una participación que ha crecido 3,4 puntos porcentuales desde 2020, ganándole terreno a la categoría de higiene y cuidado del hogar y personal, que hoy representa 7,1% de las ventas.
Solo cinco categorías concentran la mitad de las ventas totales del tendero: cervezas, gaseosas, leche, pasabocas y cigarrillos. En higiene y cuidado personal, los productos más vendidos son el detergente para ropa, el papel higiénico, los productos de protección femenina, las cuchillas de afeitar y la crema dental.
En cuanto al ticket de compra, 76% de las ventas se realiza en artículos con desembolsos inferiores a $6.000, frente a un techo de $4.000 en 2024, un incremento impulsado por clientes fidelizados que gastan más por transacción. El ticket promedio de compra es de $9.260 y el gasto promedio por hogar durante un trimestre asciende a $276.993.
El estudio también destaca que la tienda de barrio es el canal menos afectado por la llegada de los hard discounters, con un índice de interacción vía shifting de 73%, el más bajo entre todos los canales analizados (supermercados, canal moderno, entre otros). Esto significa que, aunque una parte de los clientes de la tienda también compra en cadenas de descuento duro, la tienda de barrio logra retenerlos mejor que cualquier otro canal.
Aguilar explicó que la tienda tradicional ofrece atributos como cercanía, la posibilidad de hacer compras pequeñas, el conocido "fiado" y horarios flexibles, ventajas que los discounters no logran replicar con facilidad. Según el ejecutivo, los discounters compiten más directamente con los supermercados, cuyos clientes suelen hacer compras de mayor volumen de forma mensual o quincenal, lo que explica por qué esos canales presentan una mayor fuga de compradores hacia el descuento duro.
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