Invertirán US$20 millones para continuar con la operación en el terreno medicinal

Sebastián Montes

Desde hace casi tres años, la presencia del cannabis medicinal en Colombia se ha tornado favorable. Con la Ley 1787 de 2016 se creó un marco regulatorio que permitió “el acceso seguro e informado” al uso médico y científico de este producto y sus derivados dentro del territorio nacional.

No ajenos a esto, los empresarios del sector han visto en Colombia una oportunidad para no solo impulsar su negocio, sino también apoyar a los agricultores colombianos. Al menos esta fue la idea con la que entró al país la compañía canadiense Mandara Pharma, cuyo modelo de trabajo se centra en la construcción de una economía sostenible para la era del posconflicto con un gran enfoque en las comunidades.

Jeremy B. Desai, CEO de la compañía, habló con LR acerca del proyecto y destacó la creación de un modelo de franquicias en asociación con los agricultores colombianos. Dicha metodología de trabajo le ha permitido a la compañía establecer sus operaciones principales en Colombia.

¿Cómo está funcionando el modelo de agrofranquicias?

El proceso inicia con el cultivo del producto, donde los agricultores locales cosechan y secan el cannabis medicinal. Luego, el producto llega a la planta procesadora, donde se completa la extracción, refinamiento y producción de nuestros productos farmacéuticos e industriales.

Posteriormente, esos productos ingresan a la etapa de investigación clínica, donde trabajamos con los más altos estándares de calidad para ofrecer productos innovadores y seguros a nuestros consumidores.

LOS CONTRASTES

  • Gilberto IragorriStrategic alliances and government affaires Officer de mandara pharma

    “Mandara Pharma está desempeñando un papel fundamental en la construcción de una economía sostenible para el posconflicto al trabajar con las asociaciones de agricultores”.

Su modelo de negocio está centrado en crear un impacto social positivo al enfocarse en el posconflicto, ¿cómo planea trabajar de manera más cercana con las comunidades que enfrentan este desafío?

Mandara Pharma lleva a cabo sus programas de gestión social en Colombia en el marco de procesos agroindustriales, generando valores compartidos en su dimensión económica, social y ambiental.

Nuestra compañía se distingue de los competidores por su compromiso de desarrollar más estos programas para el futuro beneficio del país. Para ello, la compañía trabajará de la mano con asociaciones de agricultores para proporcionar conocimientos, genética, semillas y asesoramiento técnico para sostener y producir cultivos de cannabis de grado farmacéutico rentables.

¿Dónde se lleva a cabo el proyecto actualmente?

La empresa está desarrollando 17 hectáreas de cultivo en Roldanillo, Valle del Cauca, donde cultivaremos cannabis de grado farmacéutico en invernaderos ubicados en la superficie.

También tenemos 14 hectáreas en Popayán, Cauca. Estamos desarrollando este sitio con la Universidad de Popayán, que operará un campus satélite para investigación, capacitación, desarrollo de productos, micropropagación y cultivo de cannabis.

¿Cuánto han invertido en el proyecto y cuánto planea invertir en un futuro cercano?

Hemos invertido cerca de US$2 millones en Colombia durante los primeros tres meses de operación y planeamos invertir otros US$10 millones o US$20 millones en 2019.

¿Están desarrollando algún tipo de producto?

Mandara Pharma tiene una amplia cartera de productos: farmacéuticos, cosméticos, consumibles, industriales, de construcción, textiles y fibra. Todos son producidos y se adhieren a estrictos estándares internacionales. Actualmente, la empresa tiene muchos productos en desarrollo que estarán disponibles luego de las aprobaciones de las autoridades reguladoras.

¿Cuáles son sus planes de expansión para 2020?

Tenemos planes ambiciosos para fortalecer aún más nuestra posición en la región. Uno de los principales ejes comerciales de la compañía es su programa social, que es de gran interés para diferentes países en todo el continente sudamericano, ya que contribuye a las comunidades que han sido afectadas por conflictos armados y que además enfrentan desafíos para controlar el uso ilegal de cannabis. También queremos contribuir a la salud humana.