viernes, 7 de septiembre de 2012
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Colprensa

Lo que empezó como una idea sencilla para tratar de combatir la piratería y las descargas ilegales de música en Internet, se convirtió en Grooveshark, una de las plataformas más populares para escuchar música en línea de forma gratuita y compartir listas de canciones con amigos.

La idea de crear un sistema legal para que las personas pudieran encontrar sus canciones favoritas en Internet para reproducirlas y compartirlas con solo hacer clic, fue de tres estudiantes de la Universidad de la Florida, en Estados Unidos.

Uno de ellos es Josh Greenberg, invitado de lujo al Congreso de Andicom en Cartagena, quien estuvo en el país para contar cómo ha sido su experiencia con esta idea de negocio que hoy congrega a cerca de 35 millones de usuarios y que genera un flujo de entre 100 a 110 millones de canciones al mes.

La idea original de estos jóvenes universitarios en el 2006 era crear un sistema para que las personas pudieran acceder a la música de una forma diferente a como lo hacen plataformas como iTunes o Amazon que se enfocan en la venta. Tardaron casi dos años para tener un modelo piloto listo, que en un principio tuvo más elementos de red social.

Sin embargo, Greenberg cuenta que optaron por enfocarse en el servicio de música y apoyarse en las redes sociales existentes para que las personas pudieran compartir las canciones y las listas de favoritos con sus amigos. 

Desde entonces el modelo no ha dejado de evolucionar y de adaptarse a las exigencias de la red. Hoy cuando un usuario ingresa a grooveshark.com se encuentra con una plataforma que le permite buscar canciones, reproducirlas en línea, crear listas de favoritos y guardarlos para escucharlos de nuevos desde cualquier PC.

Aunque actualmente la empresa se sostiene con recursos propios, Greenberg recuerda que en un inicio el cupo de su tarjeta llegó al tope de endeudamiento y que para financiar su proyecto tuvieron que acudir a todos aquellos fanáticos de la música que estaban dispuestos a apostarle a Grooveshark.

Sin embargo, el cuello de botella de esta compañía sigue siendo el manejo de los derechos de autor. Precisamente EMI Music volvió a demandar a esta empresa por incumplimiento de contrato y violación de copyright.

Diarios internacionales publicaron que la denuncia de EMI surgió porque después de que ambos llegaron a un acuerdo de licencia en septiembre de 2009, Grooveshark se atrasó en sus pagos mensuales y tampoco pudo proporcionar registros de ventas.

Ante la falta de pago, el sello dio por terminado el contrato, sin embargo, la denuncia argumenta que Grooveshark siguió distribuyendo y permitiendo que sus usuarios compartieran la música de EMI.

Greenberg por su parte explicó que el tema de los derechos de autor es complicado, costoso y difiere de país a país. Sin embargo, sostuvo que la idea de Grooveshark ha sido precisamente cobijar a todos los artistas y productores para combatir la piratería, un proyecto que puede tomar mucho tiempo.