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Inicialmente, la compañía entrará al mercado local con servicio de domicilios y pickup, alcanzando 2.000 pedidos en dos meses
Gaetano Razzieri es un empresario ítalo-francés con diez años de experiencia en el mundo de la gastronomía. Luego de irrumpir exitosamente en Nueva York con PizzArte, un restaurante recomendado por la Guía Michelin, Razzieri buscará desde hoy seducir el paladar de los bogotanos.
Su apuesta se llama Aglio e Olio, una cocina oculta que promete precios asequibles y los estándares de calidad de los más exclusivos restaurantes italianos.
“Nuestro restaurante es una propuesta única en el mercado de las cocinas ocultas. Queremos que los bogotanos disfruten de sabores extraordinarios gracias a la fusión de la gastronomía italiana, con la colombiana, garantizando siempre una experiencia de alta cocina con los precios más competitivos”, sostiene Razzieri, fundador de Felix Foods, el holding de restaurantes al que pertenece Aglio e Olio.
Su promesa de democratizar el acceso a comida de primer nivel es posible gracias a su modelo de negocio que permite optimizar costos y garantizar una experiencia exclusiva y de calidad a sus comensales desde la comodidad de la casa.
De acuerdo con información de la firma Euromonitor Internacional, Colombia es el país latinoamericano que más consume comida italiana, con alrededor de $400.000 millones al año en ventas.
Ante una amplia oferta de restaurantes, evidente en las principales ciudades y en mayor medida en Bogotá, la intención de Aglio e Olio es desafiar a los tradicionales restaurantes de servicio completo con un menú de estándares europeos, personalidad neoyorquina y los mejores ingredientes italianos y colombianos.
“Ponemos los mejores ingredientes italianos y colombianos al servicio de las recetas napolitanas. En la caprese coinciden tomates que han cruzado el Atlántico y la albahaca que se ha cultivado en las mejores manos colombianas. Cerramos con broche de oro incluyendo el aguacate hass, un producto insignia de la agricultura colombiana”, asegura.
“Llegamos a Colombia porque creemos en sus oportunidades y en su futuro. Estamos seguros de que en ciudades con buena mesa como Bogotá el público sabrá valorar de inmediato nuestro diferencial de platos premium a precios no superiores a $28.000”, añade Razzieri, quien proyecta que Aglio e Olio llegará en cinco años a 30 ciudades latinoamericanas.
Inicialmente, la compañía entrará al mercado local con servicio de domicilios y pickup. La meta trazada para su primera incursión en Bogotá es ambiciosa: planean alcanzar los 2.000 pedidos en sus primeros dos meses y 50.000 transcurrido un año, lo que representaría una participación estimada de 5% en el negocio de la comida a domicilio en Colombia.
Ivonne Orozco, presidente de Keralty Colombia; Juana Llano, presidente de Suramericana y Claudia Bejarano, presidente de Cerrejón, entre las directivas
El movimiento se da en medio del proceso de transición de ETB hacia un modelo Techco, con el que busca ampliar su portafolio
Entre los logros del proceso se encuentra el pago de 100% de las acreencias laborales, así como la enajenación de activos no gravados por más de $16.600 millones