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INDUSTRIA En el negocio textil, a los productores les va mal y al comercio bien
jueves, 24 de agosto de 2017

LR se dio a la tarea de consultar en qué parte de la cadena textil radican los problemas actuales de la misma. El balance dejó como resultado que los eslabones de textiles y confecciones son los más afectados con la coyuntura de la industria, mientras que el comercio se sostiene y hasta crece en ventas.

Melisa Echeverri - mecheverri@larepublica.com.co

El término “crisis” se ha vuelto el común denominador de la industria textil y de confecciones, en especial, para compañías como Fabricato y Arturo Calle. Sin embargo, hay otras empresas que participan en el sector y que pese a las dificultades tienen en marcha proyectos de expansión y registran buenos resultados, como es el caso de STF Group y Éxito. En ese sentido, vale preguntarse: ¿por qué para algunas empresas el negocio es bueno y para otras no?

La respuesta está en la cadena de producción, para producir una prenda, se necesitan insumos como el hilo, los botones o las cremalleras. En esta parte del proceso comienza el problema, y es que según los textileros, en el país no se alcanza a producir ni 20% de los hilos que requiere la industria, por lo tanto, es necesario importar este insumo. Pero estos hilos pagan el mismo arancel de las telas (10%), lo cual se traduce en mayores costos para los productores.

Aron Szapiro, gerente de TopTex, aseguró que “se protege al sector hilandero, pero se desprotege de ahí en adelante la cadena, pues los sobrecostos no los podemos pasar al producto final porque perdemos competitividad”.

Esta opinión contrasta con la de la directora del Clúster Textil de la Cámara de Comercio de Medellín, Luz Mercedes Mejía, quien afirmó que “el sector textil toda la vida ha importado insumos porque nosotros no producimos todo, lo que pasa es que lo quieren hacer ver como una tragedia”.

Siguiendo en la cadena productiva, están los confeccionistas, quienes representan 86% de la fuerza laboral de la industria textil. El principal problema de este eslabón es la importación masiva y el contrabando técnico que se generó al desmontar los aranceles mixtos y poner en marcha los decretos 1744 y 1745, de orden arancelario y aduanero, respectivamente.

Con la implementación de esta normativa los umbrales bajaron, y con ello, bajó la protección arancelaria. “Todos los importadores tienen mejores condiciones para traer mercancía al país y van a pagar menos aranceles”, dijo Edwin Salazar, presidente de la Cámara Colombiana de Confecciones y Afines. Sin embargo, el Ministerio de Comercio aseguró que las importaciones de confecciones se redujeron 19,7% desde 2015.

Sumado a esto, hay un contrabando técnico, que consiste en una serie de maniobras fraudulentas para alterar la información que se presenta a las aduanas. Lo que sucede en este caso es que se registra un menor peso de la mercancía y así se declarar menos. Según Salazar han entrado 50 millones de prendas de manera ilegal.

Con esta movida, la ropa está llegando a precios irrisorios. El dirigente gremial advirtió que hay casos en que las prendas se nacionalizan a precios de entre $340 y $1.000, y luego se reetiquetan como “hechas en Colombia”, se venden en tiendas en las que muchos colombianos compran y nadie se entera que son producto del contrabando.

Bajo estas condiciones, varios de los comerciantes que compraban a los confeccionistas locales, están eligiendo importar las prendas teniendo en cuenta que deben pagar menos por estos productos.

Sobre ese punto, Guillermo Botero, director de Fenalco Nacional indicó que “no es cierto que se venda todo importado porque el textil es uno de los sectores más protegido desde lo arancelario” y agregó que “los problemas que enfrenta la industria no son un caso puntual, sino de toda la economía en su conjunto”.

Las cifras del Dane muestran caídas tanto en importaciones como en exportaciones entre enero y junio. En términos de mercancía entrante, la categoría de fabricación de productos textiles cayó 2,6% y la fabricación de prendas de vestir; preparado y teñido de pieles es el único grupo que creció con un aumento de 4%.

Pero las cifras son más graves en exportaciones, ya que la primera categoría mostró una variación negativa de 8,7% y la segunda cayó 2,9%.

Ahora bien, aquellos confeccionistas con tiendas, como Ragged o Studio F, han sentido una caída del consumo pero han visto la crisis como una oportunidad para conquistar otros mercados.

El caso de Studio F es muy claro, la empresa ya conquistó el mercado mexicano y ahora quiere ir por Chile y Estados Unidos. Compañías como esta le están apostado a la innovación y reacomodación del sector, por lo que el eslabón de comercialización en la cadena parece salir invicto de la crisis.

Grupo Éxito, por ejemplo, informó que sus ventas entre enero y junio en la categoría de textiles sumaron 21 millones de prendas, 2,5 millones más que el año pasado.

“Nuestra ventaja es tener 97% de la producción hecha en Colombia porque cuando esas demandas crecen, si la hubiéramos hecho afuera no podríamos reaccionar en 30 días como lo hacemos con nuestros talleres nacionales”, explicó Irina Jaramillo, gerente del negocio textil de Grupo Éxito. Además, agregó que “ante una situación de mercado donde el cliente es más consciente de su gasto, Éxito sale como una opción de ropa bonita y a buen precio”.

Por otro lado, Rodrigo Fajardo, presidente de Falabella Colombia aseguró que 40% de sus proveedores de calzado, confección y de productos de decoración son nacionales, un porcentaje que al llegar, no sumaba 10%, por lo que parece ser esta la razón para que sus ventas avancen.

Jorge Duque
Textilero y confeccionista antioqueño

“Produzco telas y las tinturo. Tengo capacidad de generar 300 toneladas de tela al mes y dar color y acabados a 950 toneladas de tela. También confecciono prendas de vestir para dama y caballero. Pero hoy no estoy confeccionando, porque las condiciones del mercado hacen que la gente compre fuera del país. Tenemos en bodega 100 toneladas de textiles esperando a ser compradas, y de los 350 empleados que teníamos, hoy hay 250. Eso se produjo desde noviembre, cuando se eliminó el decreto del arancel mixto, lo cual hizo que entraran 108 millones de prendas entre enero y mayo”.

Guillermo Criado
Gerente de la División Textil de Manufacturas Eliot

“Cuando un confeccionista compra una tela local y va a competir a los países latinoamericanos está pagando una tela más cara que el resto de los competidores debido al arancel en los hilos. Entonces, el nivel de apertura de la confección, que se mide en las importaciones que hay versus exportaciones es muy pequeño. Necesitamos aprovechar el gran potencial de la industria de la confección, pero ese sobrecosto del arancel de los hilos nos está perjudicando. Otro tema es que nos brinden instrumentos que permitan competir en igualdad de condiciones y tener incentivos por exportaciones”.

Irina Jaramillo
Gerente del Negocio Textil de Grupo Éxito

“Desde 2015 lanzamos un modelo de venta en textil que está enfocado en precios bajos todos los días. Eso nos permitió hacernos a un lado de los descuentos y garantizarle al cliente que se podía vestir bien sin esperar a una oferta. Ese modelo lo aplicamos con marcas propias, que hoy representan 50% de las ventas totales de textil y en el año acumulado a junio esas marcas crecen por encima de 20%. Nuestra ventaja competitiva es tener 97% de la producción hecha en Colombia porque cuando esas demandas crecen, si lo hubiéramos hecho afuera no podríamos reaccionar en 30 días como lo hacemos”.

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