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El dividendo de la paz dejaría un incremento del PIB hasta 5,9%, lo que supone un aumento de 1,9% del crecimiento potencial actual; impulsaría la confianza en el país; mejoraría el comercio; y aumentaría la inversión extranjera directa en US$36.000 millones, según un estudio del Departamento Nacional de Planeación (DNP).
En definitiva, un prometedor escenario para un país que vivió en su historia infructuosos procesos de negociación y al que solo le queda ponerse en los zapatos de sus pares mundiales tanto en África, Asia y Latinoamérica para ver cómo se comportaría la economía tras concluir el conflicto armado.
En general, los procesos de reconciliación han acelerado la economía de las naciones. Los casos latinoamericanos más destacados son los de Uruguay, Perú y El Salvador.
“A corto plazo, la paz genera beneficios en el tipo de cambio, en la bolsa, en la industria, el sector agrícola o el turismo. Lo más importante a futuro es reorientar la economía para lograr mayores índices de competitividad y productividad”, resaltó Luis Fernando Ramírez, vicerrector de investigaciones de la Universidad de la Salle.
Con cerca de 75.000 muertos, uno de los conflictos más sanguinarios fue el experimentado en El Salvador. No obstante, luego de este conflicto bélico interno la economía creció a 6% y 7%.
Por su parte, las acciones del grupo terrorista Sendero Luminoso marcaron un periodo de fuerte crisis en Perú. Pero tras lograr la paz en 1993, el país creció a ritmos de 5% anuales, porcentaje que se extendió hasta 1998.
Además, el más próspero fue Uruguay que en tan solo un año experimentó un crecimiento de 1,4% a 8%, después de 1985.
Por otro lado, Guatemala tuvo que esperar casi 10 años desde 1996, cuando puso fin a su conflicto armado interno para que su economía creciera hasta 6,3% en 2007.
Según Carlos Eduardo Martínez, economista del Politécnico Grancolombiano, los gobiernos deben dinamizar los procesos productivos internos para generar confianza. “Tienen que explorar y despertarlas posibilidades de desarrollo de las zonas urbanas”.
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