En dos días adjudicarán la licitación de la vía en la que se estima que se construirán 22 puentes, tres pasos peatonales y siete vehiculares

Ana María Sánchez - amsanchez@larepublica.com.co

En los primeros veinte días de gestión de Claudia López al frente de la Alcaldía de Bogotá, una polémica se le atraviesa a la nueva administración y tiene que ver con movilidad, pues faltan dos días para que se adjudique la licitación que permite la construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida 68, proyecto que abrió las puertas el pasado 30 de diciembre, con la publicación de los prepliegos de la licitación, bajo el mando de Enrique Peñalosa.

La obra que además está planteada en el Conpes 3900 de 2017, o más conocido como Conpes del Metro de Bogotá, estima que los costos, incluida la construcción, predios, estudios y diseño, e interventoría, tendrían un valor total cercano a $2,07 billones.

Este proyecto, según el documento, comprende la construcción de un total de 16,97 kilómetros, desde la Carrera Séptima hasta la Autopista Sur, con la compra de 342 vehículos adicionales que transitarán por el corredor vial. Además, el plan original contempla 21 estaciones, 15 puentes peatonales y siete vehiculares, para un total de 22 puentes; tres pasos peatonales subterráneos y cuatro pasos vehiculares a desnivel.

LOS CONTRASTES

  • German PrietoExperto en transporte de la U. Tadeo

    “Las personas que se movilizan en transporte público deben seguir teniendo alternativas que permitan seguir reduciendo tiempos de viaje. La Av. 68 es de alta importancia”.

Y es que la polémica radica en que, en tiempos de campaña la hoy alcaldesa mayor de Bogotá, afirmaba que no permitiría la puesta en marcha de la licitación de esta troncal, por lo que ayer se vivieron algunas protestas en la zona de la Alquería y Venecia en la Avenida 68, rechazando la construcción del proyecto.

La semana pasada, López afirmó que en el empalme que realizó con Enrique Peñalosa, pidió que no se abriera la licitación para esta troncal, hasta que se tuvieran los estudios de cómo sería la obra. Sin embargo, la alcaldesa dijo ante los medios que la administración pasada recibió propuestas, y además las evaluó solo dos días antes de que iniciara la nueva administración, por lo que ya debía esperar el estudio de factibilidad que debía realizar la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN).

Los resultados de dicho estudio fueron entregados el pasado miércoles, y aunque no fue posible conocerlos, debido a que están en poder de la Administración Distrital, la alcaldesa afirmó que “no he querido suspenderlo, porque para esto necesito tener elementos técnicos. Los estudios dan que el corredor en términos de demanda sigue siendo la 68. Ya sabemos que la demanda de la 68 es mayor que la de la Boyacá”.

Ante esto, la oposición, en cabeza de Hollman Morris, afirmó a LR que “por la Av. 68 debería hacer un tranvía, del cual ya existe un estudio de factibilidad. Se puede pedir a los chinos que se contemplen otras posibilidades”.

Por el contrario, el experto en movilidad, Germán Prieto, aseguró que el que haya que escoger entre Transmilenio y Metro, hace que no tengamos continuidad en las políticas de movilidad. “Esta Alcaldía debería seguir con los proyectos de continuidad de Transmilenio. Hay que continuar y no que cada alcalde corte con lo que viene el anterior. Solo se llevan a buen término los proyectos que tienen continuidad”.

Además de este proyecto, el Conpes que fue planteado por la administración de Peñalosa, también considera otras obras como la de la construcción de la troncal de Transmilenio por la Av. Ciudad de Cali, la cual se estima que podría llegar a tener un costo de alrededor de $708.000 millones; la construcción de la troncal de Transmilenio por la Avenida Boyacá-Auto Sur-Calle 26, la cual se estima que cueste entre $1,1 billones y $1,5 billones.

Otro proyecto contemplado en el documento es el de la adecuación de una troncal de Transmilenio por la Carrera Séptima, el cual ha sido uno de las obras más controvertidas en la capital. Esta podría tener un valor de $2,3 billones. Cabe resaltar que la alcaldesa se ha opuesto desde su campaña, y en medio de su administración a la construcción de esta obra en el oriente de Bogotá.