Los precios entre mayo y junio se redujeron -0,66 puntos, de los cuales, 42% está explicado por las medidas tomadas en la pandemia

Ana María Sánchez - amsanchez@larepublica.com.co

El último dato de inflación publicado por el Dane mostró que en junio el IPC mensual fue de -0,38%, una cifra que no se presentaba desde agosto de 2016, cuando a causa del paro camionero los precios de los alimentos jalonaron el indicador hacia abajo (-0,32%).

Aunque en ese momento la razón era muy clara, y los factores estacionales explicaban la magnitud de la contracción, en este momento la situación atípica de pandemia muestra que la variación no refleja un mayor poder adquisitivo de la población, sino más bien una caída generalizada en los ingresos que ha tenido que ser solventada por el Gobierno Nacional.

Este panorama ha sido mitigado por medio de medidas de ayudas sobre los pagos, exenciones, ampliaciones o diferimientos, que han hecho que la inflación en los dos últimos meses esté en terreno negativo. Sin embargo, según los analistas económicos, este comportamiento podría ser transitorio y en agosto se podría volver a presentar una inflación positiva o más cercana a 0, ya que esos auxilios decretados se acaban.

Un estudio de Corficolombiana mostró que en junio, mes en el que aún se podía acceder al diferimiento de pagos, en los servicios públicos la variación fue de -0,53%, lo que significó una caída 0,15 puntos porcentuales frente al mes anterior, y de -0,36 puntos frente al trimestre anterior.

En concreto, el informe detalló que entre junio y mayo hubo una caída de -0,66 puntos porcentuales en el IPC anual, y de esta reducción, 42% lo aportan las medidas del Gobierno, es decir, que casi la mitad de la contracción se debió a las exenciones y demás alivios en servicios públicos, arrendamientos y rebajas en los precios de los combustibles.

Bajo este panorama, los analistas aseguran que este comportamiento del IPC es transitorio y la variación de la cifra está explicada en las reducciones de los pagos, que pre pandemia hacían la mayoría de ciudadanos.

LOS CONTRASTES

  • Julio RomeroEconomista principal de Corficolombiana

    “El proceso desinflacionario está explicado en unas dos terceras partes por las medidas tomadas en la emergencia económica, y no porque la economía o los hogares estén gastando menos”.

“Los alivios del Gobierno, en el mejor de los casos, van hasta agosto y en julio aún hay diferimiento en algunas facturaciones; entonces, esos efectos desinflacionarios en servicios públicos se estarían agotando, y en el segundo semestre ya no tendremos esa presión a la baja en los precios”, explicó Julio Romero, economista principal de Corficolombiana.

Ante esta situación se abre el debate sobre qué pasa en la economía con una cifra negativa en la inflación, y algunos analistas como Sergio Olarte, economista principal de Scotiabank Colpatria, creen que ésta variación en los precios puede afectar a productores y comercializadores de bienes y servicios.

“Si lo que se piensa es que los precios van a seguir cayendo en el futuro, entonces siempre me restrinjo en consumir bienes y servicios hoy, por lo que la demanda de bienes y servicios también puede caer, haciendo que los productores quiebren en su momento”.

¿Qué pasa si no se cumple la meta del Emisor?
El Banco de la República tiene un rango de tolerancia de 2% hacia abajo y 4% hacia arriba, por lo que, a juzgar por las cifras, el mercado advierte que lo más probable es que este año la inflación tal vez no llegue a 3% como está la meta, pero que tampoco esté debajo de 2%. Sin embargo, si el escenario es negativo y la inflación es menor a esa cifra, “esto podría generar una caída en la credibilidad del banco central, lo que puede afectar la formación de precios de la economía”, dijo Olarte, quien recordó que el activo más importante del Emisor, en términos de política monetaria, es la credibilidad.