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HACIENDA “Hay casos en los que es razonable tener impuestos al patrimonio”: Iván werning
sábado, 29 de febrero de 2020

Para el economista Iván werning, Muchos de los impuestos que existen en la región responden simplemente a una necesidad

Jorge Restrepo

Iván Werning es profesor de Economía de MIT y experto en asuntos fiscales. Estuvo en Bogotá para el lanzamiento del programa de doctorado en economía de la Universidad Javeriana, y conversó sobre temas como la redistribución de los ingresos y los impuestos que se cobran en Latinoamérica.

¿Debemos tener impuestos para el capital?
Por 30 años hubo resultados muy fuertes que decían que no debería haber un impuesto al capital. Investigación reciente muestra que estos resultados son endebles, incluso bajo los supuestos con los que se obtuvieron. La conclusión de que no tiene que haber un impuesto al capital está en cuestión y hay casos en los que es razonable tener un impuesto.

¿Qué sabemos nuevo sobre imponerle impuestos a la riqueza?
El consenso anterior se basaba en algo correcto: en que el impuesto al capital es distorsivo, y en que el capital y el trabajo no son lo mismo. Un impuesto al capital no tiene el mismo valor para la redistribución que el impuesto a los ingresos, es un impuesto más indirecto. Pero aún así, hay casos en donde es razonable tener un impuesto al capital.

¿Acaso las rentas de quienes más ganan, y que están asociadas a una alta concentración de la riqueza justifican diferentes tipos de impuestos al capital?
Sí, yo creo que sí, la alta concentración de la riqueza es una justificación, pero esto no quiere decir que sepamos cuál es el porcentaje correcto. Es un asunto de espectro: pensemos en la riqueza por tierra o recursos naturales: ¿de quiénes son?. Como “estaban ahí”, habrá un modelo que diga que hay que ponerle un impuesto. Hay un gris entre lo que es capital y el trabajo en el caso del trabajo que se convierte en una empresa muy valiosa, o en el caso del médico bastante talentoso que le va muy bien. Ahora, si a mi empresa le fue muy bien, fue porque tuve que hacer un esfuerzo y tuve suerte, pero eso no se considera ingreso laboral y no paga impuestos ni cargas sociales por eso.

Entonces es muy diferente al capital cuando ahorro o pongo plata en un banco o invierto en una empresa: ese tipo de capital, y ese ahorro tal vez no haya que gravarlo.

Tal vez nos falta cobrarle a los empresarios cuando se generó ese valor, pero como es tan difícil hacerlo mientras se hace la empresa, lo mejor en esos casos, una segunda opción, que es cobrar un impuesto al capital.

¿Y por ejemplo en América Latina?
Muchos de los impuestos que tenemos en la región responden simplemente a una necesidad: tenemos tanta evasión, cobramos un impuesto a lo que es más fácil de recaudar, lo sencillo es ponerle un impuesto a casi todo.

¿Está relacionada la situación de protesta en América Latina con el tipo de impuestos que cobramos?
No puedes atarte las manos y permitir que el proceso político no te lleve a una situación de expropiación. Si no tuviéramos ningún impuesto al capital progresivo, tal vez la desigualdad en la riqueza sería muy grande e incluso crecería en el tiempo. Eso se puede querer y permitir, pues aumenta los salarios de los trabajadores.

Pero una vez la desigualdad es muy alta, y hay fortunas, surgirá quien diga ¿por qué no las expropiamos? Se podría terminar en un equilibrio muy malo, en el que nadie confía en las instituciones.
En ese caso podemos encontrar desde antes, impuestos progresivos al capital para mantener esa desigualdad en jaque. Es como un argumento para que la derecha acepte redistribuir: si no redistribuyes hoy, vas a tener una revolución en el futuro.

¿Debe tener una economía una regla fiscal?
Las reglas fiscales hacen más fácil internalizar el hecho de que no podemos gastar todo lo que queremos y ayudan a resolver los conflictos por demandas de gasto.

¿Para cuidar el crédito?
Incluso si los prestamistas nunca dejan de prestar, no es bueno endeudarse mucho, a menos que tengamos la esperanza errada de que podremos lograr un Ponzi, (una pirámide) con ellos. Siempre es bueno mantener la deuda dentro de ciertos márgenes.

¿Deberíamos apuntarle a tener una mejor redistribución de los ingresos?
Tenemos que hacer grandes esfuerzos por la distribución por razones éticas y por razones prácticas: de sustentabilidad de los programas. Como hemos visto en Latinoamérica, el descontento no ayuda al crecimiento. Apostarle al crecimiento y no cuidar la distribución a la larga no funciona, como lo muestra el ejemplo de Venezuela.

¿Cuándo una economía, como la colombiana, debe considerar controles de capital, si tiene tasa de cambio flexible?
Este es un tipo de política sobre el que también había un consenso, algunos lo llaman consenso de Washington: hay que ser favorables a la movilidad de capital, el tipo de cambio flexible arregla todo. El problema es que la elasticidad quiere decir muchas cosas: depende de la política monetaria, y entró en cuestionamiento por razones tanto empíricas como teóricas. Se ha demostrado por Helen Rey que hay un ciclo mundial de flujos de capital que genera booms y recesiones en los países aunque tengan tipos de cambio flexibles. Me he preguntado usando una clase de modelos, si es verdad que debería estar prohibido usar controles de capital; la conclusión es que no. En algunos casos hay que usarlos, pero estamos lejos de tener la receta de cómo hay que usarlos. Esos controles tienen mala reputación, porque la mayoría de veces se recurre a ellos en última instancia, cuando ya todo está explotando, como una política de contención. La idea es que hay medidas macro-prudenciales, no de última instancia, que complementen la política monetaria, pues los flujos de capital pueden irse, o porque pueden moderarse las entradas.

¿Debe considerar la formación de un doctorado en economía la ideología?
Los estudiantes que hacen doctorado están enfocados en entender los principios. Claro, uno es un economista y también es una persona. Pero no veo en los estudiantes excesivamente eso; eso se ve en la tele, economistas con una visión cargada. Hay muchos tipos de economistas, el académico, el que trabaja en el gobierno, el economista mediático.
El énfasis de formación de un buen programa pone prioridad en los principios económicos que trascienden la ideología, que sean el denominador común para distintas ideologías. Como decía Samuelson, la economía trata de separar las malas de las buenas políticas, para que luego los ciudadanos terminen eligiendo de ese menú.

¿Para qué se necesita un nuevo programa de doctorado en Bogotá?
Podemos tener más, podemos aspirar a más. Una visión es que no hace falta tener programas de doctorado porque podemos formar a los estudiantes en Estados Unidos o Europa.

Creo que ese extremo me parece incorrecto, pues podemos necesitamos más doctorados que podemos formar aquí. Segundo, porque hay muchas preguntas de investigación que son particulares a los países, a sus instituciones y a su situación. Tener centros de investigación atados a doctorados puede ayudar a hacerse preguntas sobre esas situaciones, atacar distintas preguntas y aprovechar otras oportunidades de investigación con datos.

Muchas veces se ha dicho que es muy difícil competir con el resto del mundo, pero no hay que quedarse con la idea de que hay que competir en la misma dimensión, en el mismo margen, hay otras dimensiones donde los posgrados locales pueden agregar valor.

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