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La obra, de 39,5 kilómetros, permitirá la articulación entre las Autopistas al Mar 1 y 2 e incluye una calzada sencilla de 20,7 kilómetros; 18 túneles que suman 15,7 kilómetros, incluido el del Toyo de 9,7 kilómetros y 33 puentes con una extensión que alcanza 3,1 kilómetros.
La construcción de este nuevo corredor cuesta $1,8 billones y se financiará con vigencias futuras de la Nación por $560.000 millones. En tanto, la Gobernación de Antioquia destinará $795.132 millones y Medellín $530.088 millones.
Para la ejecución de las obras se tienen previstos dos tramos. El primero, a cargo del departamento de Antioquia, tendrá una extensión de 18,3 kilómetros, partiendo de Cañasgordas, e incluye la ejecución de ocho túneles, incluyendo El Toyo, 15 puentes y 4, 96 kilómetros de vía a cielo abierto.
Los aportes de la Nación, a través del Instituto Nacional de Vías (Invías), se destinarán para la ejecución del Tramo dos que parte de Santafé de Antioquia con una longitud de 21 kilómetros, conformados por 3,6 kilómetros de túneles, incluido el del Tonusco (que tiene una extensión de1,3 kilómetros) y 15,9 kilómetros de vía a cielo abierto, así como las edificaciones para la instalación del centro de control de operaciones y estaciones de peajes.
“Teniendo en cuenta estas condiciones y los riesgos asociados a la obra, el proyecto es poco atractivo para hacerse a través de APP, razón por la cual se decidió que su ejecución debía hacerse a través de obra pública con el aportes de la Nación y de la región a través del departamento de Antioquia y la Alcaldía de Medellín. Este proyecto además es clave para el desarrollo portuario y logístico de Urabá”, explicó el director de Planeación Nacional, Simón Gaviria Muñoz.
El principal accionista de la compañía sigue siendo el Gobierno Nacional, que posee 88,49% de las acciones. Bajo esta misma premisa, el Estado recibiría cerca de $4 billones en dividendos
El Banco de la República señaló que el aumento para finales del año pasado frente a 2024 se relaciona con el incremento de la deuda tanto a largo como corto plazo
El resultado provocó un repunte de los bonos, con los títulos con vencimiento en 2036 subiendo desde su mínimo de seis meses,