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Escenario proyectado de inflación para 2026
LR consultó a seis entidades financieras y centros de pensamiento para conocer cómo ajustaron sus proyecciones después del anuncio del mínimo
El aumento del salario mínimo para 2026 no solo rompió récords, sino que alteró el panorama macroeconómico que analistas, bancos y centros de pensamiento tenían para este año. El decreto del Gobierno que fijó un incremento de 23%, llevando el ingreso mensual a $2 millones con subsidio de transporte, obligó a revisar al alza las expectativas de inflación, tasas de interés y, en general, el balance de riesgos de la economía.
Hasta antes del anuncio, el consenso apuntaba a un proceso gradual de normalización. La inflación parecía encaminarse lentamente hacia niveles cercanos al rango meta del Banco de la República y las tasas de interés, aunque todavía altas, se proyectaban relativamente estables. Ese escenario cambió tras conocerse el alza del salario mínimo, y las proyecciones para el cierre de 2026 comenzaron a moverse hacia arriba.
LR consultó a seis entidades financieras y centros de pensamiento para conocer cómo ajustaron sus proyecciones después del anuncio. El resultado fue que todas elevaron sus estimaciones de inflación para el cierre de 2026.

Antes del incremento del salario mínimo, la mediana de las proyecciones se ubicaba en 4,6%, un nivel todavía elevado, pero compatible con una economía en proceso de desinflación. Tras el anuncio, esa mediana saltó a 6,15%, confirmando que el aumento del salario mínimo se convirtió en un choque macroeconómico.
En cuanto a las revisiones individuales, Banco Davivienda pasó de proyectar una inflación de 4,4% a 7,2%; Corficolombiana, de 4,9% a 6,5%; Banco de Bogotá, de 4,5% a 6,2%; Banco de Occidente, de 4,5% a 6,0%; Itaú Colombia, de 4,7% a 6,0%; y JPMorgan, de 4,7% a 6,1%.
Uno de los puntos que más resaltan los analistas es que el incremento del salario mínimo se aleja del criterio técnico que tradicionalmente guía estos ajustes, es decir, la suma de la inflación observada y el crecimiento de la productividad.
Para 2026, ese referente técnico sugería un aumento cercano a 6%. Sin embargo, el incremento decretado fue casi cuatro veces mayor. Para varias entidades, esta brecha, superior a 17 puntos porcentuales, solo amplifica los riesgos inflacionarios.
Desde Bancolombia señalaron que este desvío es el más alto de las últimas dos décadas y que, además, se ve agravado por la reducción de la jornada laboral. Esto implica que el salario mínimo por hora aumentará cerca de 28,5%, encareciendo aún más el costo de la mano de obra formal.
El principal canal de transmisión del aumento del salario mínimo será la inflación, especialmente en el componente de servicios, donde los costos laborales tienen un peso determinante. Restaurantes, hoteles, peluquerías, guarderías, servicios domésticos, recreación y administración de copropiedades aparecen entre los rubros más expuestos.
Para Julio Romero, economista jefe de Corficolombiana, “subir el salario mínimo en 23% va a empeorar la situación de inflación. Los precios de comidas fuera del hogar, servicios de copropiedad y otros servicios con alto peso en el IPC van a verse directamente afectados”. Pero el impacto no se queda ahí. Romero advierte que existen efectos de segunda vuelta que extenderán las presiones inflacionarias más allá de 2026.
“Si la inflación de 2026 termina siendo más alta, en 2027 los arriendos se van a indexar a esa inflación. Eso hace mucho más difícil que la inflación vuelva al rango meta del Banco de la República”.
Y es que este punto es clave, pues los arriendos representan cerca de una cuarta parte del IPC, por lo que una indexación más alta puede prolongar el problema inflacionario durante varios años.
En Davivienda, el ajuste fue particularmente drástico. Su proyección de inflación pasó de 4,4% a 7,2%, una revisión que refleja la preocupación por la pérdida de poder adquisitivo, especialmente entre quienes no reciben el salario mínimo. De acuerdo con Andrés Langebaek, director de Visión Davivienda, “nuestra proyección de inflación aumentó de 4,4% a 7,2%. Esto demuestra que quienes no ganan el salario mínimo, en especial los trabajadores informales, tendrán dificultades para conservar el poder adquisitivo de sus ingresos”.
El Banco de Bogotá también revisó al alza sus proyecciones y ahora espera que la inflación cierre 2026 en 6,2%, con riesgos de llegar a 7% si se materializan factores adicionales como mayor indexación, choques climáticos o incertidumbre electoral.
Su análisis anticipa que el Banco de la República no tendrá mucho margen de maniobra. En este escenario, la entidad prevé un ciclo alcista de tasas desde enero de 2026, con incrementos que llevarían la tasa de política monetaria hasta 11,25%, e incluso no descarta niveles cercanos a 12%.
Desde Itaú Colombia, el énfasis está en el deterioro de las expectativas. Carolina Monzón, gerente de Investigaciones Económicas, señaló que el anuncio llega en un contexto complejo y agrava los desequilibrios existentes. “El aumento supera ampliamente la hipótesis técnica del Banco de la República. Esto erosiona la credibilidad del objetivo de inflación de 3% y justifica una respuesta de política monetaria más restrictiva”, afirmó.
Itaú reconoce que su proyección inicial de inflación para 2026, de 4,7%, quedó desactualizada tras el anuncio, y ahora considera que la inflación podría superar 6%, lo que implica también revisar al alza la trayectoria de tasas de interés.
Para Banco de Occidente, el salario mínimo se consolidó como uno de los principales factores de riesgo para 2026. David Cubides, economista jefe de la entidad, explicó que la inflación podría ubicarse alrededor del 6%, principalmente por los procesos de indexación y los mayores costos en sectores intensivos en mano de obra.
“No es solo lo que afecta directamente al salario mínimo. En sectores como restaurantes y hoteles, buena parte de los costos operativos están atados al mínimo, y eso termina reflejándose en los precios finales”, señaló. Cubides advierte que, incluso en 2027, la inflación podría seguir por encima de la meta del Banco de la República, retrasando aún más el proceso de convergencia.
El consenso entre las entidades consultadas es que el aumento del salario mínimo no solo elevará la inflación, sino que también obligará a mantener tasas de interés altas por más tiempo. Corficolombiana estima que el Banco de la República podría verse forzado a subir su tasa hasta 12,25%, en un intento por evitar el desanclaje de las expectativas inflacionarias.
A esto se suman las presiones fiscales. El mayor salario mínimo incrementa el gasto del Gobierno en nómina y pensiones, elevando el déficit y reduciendo el espacio de maniobra de la política fiscal en un año marcado por alta incertidumbre tanto política como económica.
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