Según el director de la Achc, el rescate financiero del sector debería venir acompañado de medidas estructurales.

Noelia Cigüenza Riaño - nciguenza@larepublica.com.co

Con el objetivo de sanear las finanzas del sector de la salud, el presidente Iván Duque evalúa la posibilidad de adelantar una especie de ‘ley de punto final’ que ayude a aliviar las deudas de los principales actores del quebrado sistema. En entrevista con LR, el director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas (Achc), Juan Carlos Giraldo, manifestó que ese rescate financiero, que estaría por el orden de $10 billones, solo debería ser el inicio de una reforma estructural. Además, adelantó que la deuda que asfixia a los hospitales ya va por $9,2 billones.

¿A cuánto asciende la deuda a los hospitales?
De acuerdo con el informe semestral que realizamos a 184 hospitales, la deuda preliminar está sobre los $9,2 billones a junio y viene creciendo a unas tasas de entre 5% y 10% en cada entrega, siendo Cafesalud EPS, Nueva EPS y Savia Salud EPS las más deudoras. Sin embargo, según un informe de la Superintendencia de Salud, las cuentas por cobrar de todos los hospitales (unos 1.800) estarían por encima de los $20 billones.

¿Qué debería tener la ‘ley de punto final’ que evalúa el presidente Iván Duque para sanear realmente el sistema?
Preferiría llamarlo rescate financiero. Debería estar por el orden de $10 billones y con esos recursos se podrían perfeccionar los procesos de las megaliquidaciones como las de Caprecom, Saludcoop o Cafesalud que dejaron grandes deudas que aún no se han pagado. Sin bien en la primera se ha avanzado, las de las otras dos suman $3 billones.

También se necesitan recursos para hacer frente a las deudas actuales de las entidades que tienen elevados niveles de riesgo y no están pagando (entre $2 y $3 billones). Y, adicionalmente, entrarían otros dineros que se le adeuda a las Entidades Prestadoras de Salud (EPS) que el Gobierno dice que son alrededor de $4 billones.

¿Y ya se sabe de dónde van a salir esos recursos?
Vale la pena preguntar dónde está esa adición al Presupuesto para 2019. Se deberían incluir las partidas necesarias para dar viabilidad a la ‘ley de punto final’. La política sin presupuesto solo es una buena intención. Tampoco está claro el mecanismo de este rescate.

¿Y qué otros elementos debería reunir esta reforma?
El rescate debe ser la primera página. Sin embargo, hay que generar condiciones de fondo para que no se vuelvan a repetir las deudas. Primero hay que hacer una revolución en la atención primaria básica para que se resuelvan más problemas de la población; también se debería integrar todo el sistema; que las EPS pasen a cumplir solo el papel de un administrador y, por último, que la financiación de los recursos del sector sea manejada por la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres). Esta debería convertirse en el banco de la salud.

LOS CONTRASTES

  • Jaime AriasExministro de Salud

    “Se trataría de una ‘ley de puntos suspensivos’ que resolvería parte del problema con la inyección de capital, pero no su estructura”.

¿Por qué no está de acuerdo en que las EPS puedan tener su propia infraestructura?
Se trata de un conflicto de intereses que no ha dado buenos resultados en el pasado. Un ejemplo de ello fue el caso de Saludcoop. Además, considero que la segmentación entre régimen contributivo y el subsidiado tampoco tiene ninguna utilidad práctica.

¿Cuánto ha crecido la construcción hospitalaria?
Hubo un alza entre 2014 y 2015 en algunas ciudades como Bucaramanga, Barranquilla o Cali; sin embargo, en los últimos años, hemos visto que la gran infraestructura que se iba a hacer ya se hizo y que ha aumentado el área paralizada.

¿Cómo va a repercutir el conteo del Censo Nacional en las políticas públicas del sector salud?
Me gustaría hacer una alerta. En las bases oficiales, el sistema de la salud tiene 46,8 millones de pacientes: 22,6 en el contributivo, 22,6 en el subsidiado y unos 2 en los regímenes de excepción. Sin embargo, el censo que va por 96% solo ha contado 41,2 millones y si le ponemos que con lo que falta llegaría a unos 43 millones eso significaría que hay unos 3,8 millones de personas que están sobrando y que se están generando subsidios adicionales.