El acto es por más de $12.000 millones y además involucraron a Tipel por pagar actividades que ya había hecho Isolux

Joaquín M. López B.

La Contraloría General de la República acaba de emitir un comunicado en el que confirma que imputó responsabilidad fiscal por $12.243 millones contra dos directivos que estuvieron en Bioenergy; además de hacer lo mismo con Tipel S.A., la cual suscribió contratos con Bioenergy para "realizar actividades que previamente habían dado como recibidas a satisfacción a Isolux, empresa a la que inicialmente se le contrató la construcción de la planta de etanol situada en Puerto López (Meta)", dijo el archivo.

Es decir, la imputación de responsabilidad fiscal se da por esos recursos (que era públicos), y se dieron por perdidos en medio de un contrato que suscribió Bioenergy con Tipel para "la corrección de diseños, complementación de la ingeniería para la construcción y apoyo técnico".

Según la Contraloría allí hay varios hechos. Por un lado, el proceso hace parte de una investigación que la entidad adelanta por una responsabilidad fiscal por casi $1 billón. Pero concrétamente en este caso de más de $12.200 millones están Aleck Santamaría quien fue gerente de la filial de Ecopetrol; también Rosa Santos, gerente suplente de Bioenergy y Tipel quien figuró como contratista.

La entidad de control también explicó en su comunicado que, "Bioenergy justificó la suscripción de los contratos con Tipel argumentando que esta empresa la había acompañado en el proceso de Interventoría del Contrato 0050-10 suscrito con Isolux, que se dio a través del contrato No. ZF No. 0010-12, y que, en el desarrollo de sus funciones de apoyo de la interventoría, evidenció inconsistencias en la ingeniería de detalle entregada por la empresa Isolux".

Teniendo en cuenta esto, los hallazgos de la Contraloría apuntaron a que los contratos firmados hablaban de pagos avalados por Tipel, es decir, los recursos se movieron y se justificaron.

Por eso concluyen que "para la Contraloría, no es de recibo que se diga que no se ejecutó por parte de Isolux 93,70% de la Ingeniería, y que por esta razón debió nuevamente contratarse el mismo objeto, cuando previamente la misma firma Tipel le había dado su aval con la aprobación de Bioenergy, por lo que no se debieron invertir recursos en una labor que ya había sido certificada como cumplida".