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Natasha Avendaño, gerente general de Acueducto de Bogotá
La gerente del Acueducto de Bogotá aseguró que se invirtieron $400.000 millones en modernizar la planta de tratamiento
Esta semana, el presidente Gustavo Petro afirmó que, a diferencia de los embalses del norte y del sur del país, que registran altos niveles de agua, la represa de Chuza, ubicada cerca de Bogotá, habría alcanzado niveles mínimos históricos.
El superintendente de Servicios Públicos, Felipe Durán, aseguró que, según los promedios históricos de caudales, los afluentes del Área Oriental como Bata, Blanco, Chuza, Desviación Batatas, Desviación Chivor y Guavio registran apenas 36,27% de su caudal promedio histórico. “Destaca Chuza, que presenta un caudal de 0,22 metros cúbicos por segundo frente a un promedio histórico de 6,03 metros cúbicos por segundo”, dijo.
Natasha Avendaño, gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, aseguró que no existe una alerta por desabastecimiento de agua en la capital. Explicó que, aunque el embalse de Chuza registra un 40,35% de llenado, el nivel se mantiene por encima de la curva guía y supera los registros de varios años recientes, incluido el último cuatrienio.

No hay riesgo de desabastecimiento. Nosotros administramos los embalses para evitar que ocurra. Con las condiciones actuales de los embalses y en la época del año en la que estamos, no existe riesgo de desabastecimiento.
Incluso si volviera a presentarse una sequía, hoy tenemos condiciones de operación con mayor redundancia y más capacidad de reacción. La planta de Tibitoc, en el norte, con el río Bogotá, nos permite aportar más agua potable a la ciudad en caso de que sea necesario por niveles bajos en el sistema Chingaza.
Sin embargo, esa no es la situación en este momento. Seguimos operando con normalidad y garantizando el abastecimiento para la ciudad.

Durante el racionamiento, incrementamos paulatinamente el caudal que aportaba la planta de Tibitoc al abastecimiento de la ciudad. En ese momento estábamos en obras de optimización, por lo que no teníamos todo el caudal disponible. Sin embargo, el año pasado terminamos esa optimización de los trenes y ya estamos avanzando en la modernización de la planta.
Este año se completa totalmente ese proceso en Tibitoc, lo que permitirá una capacidad de producción de agua de hasta 10,5 metros cúbicos por segundo, con una concesión ampliada por parte de la CAR.
Es decir, hoy tenemos un escenario completamente diferente. En caso de que tengamos que volver a regular el agua que traemos del embalse de Chuza, es decir, del sistema Chingaza, contamos con mayor redundancia gracias al río Bogotá y con más disponibilidad de agua.
Con las obras de optimización y modernización de la planta de Tibitoc, el Acueducto de Bogotá ya cuenta con mayor redundancia en el sistema, algo que no tenía hace dos años cuando comenzó la restricción. Las inversiones realizadas para fortalecer esa capacidad de producción de agua potable superan los $400.000 millones.
Es una obra muy importante porque tiene dos componentes: uno de optimización y otro de modernización. El de optimización se centró en la obra civil, es decir, en actualizar los trenes de tratamiento y toda la infraestructura de tratamiento y potabilización. El de modernización corresponde a la actualización tecnológica y electromecánica de la planta.
Esto significa que la planta está quedando como una de las más modernas del mundo, no solo en su componente de tratamiento, sino también en su componente eléctrico.

Nosotros utilizamos los pronósticos y pronunciamientos de los organismos nacionales e internacionales en materia climática. El Acueducto de Bogotá no hace pronósticos del clima, sino que toma la información observada y la histórica para analizar los comportamientos y el impacto que puedan tener en la operación del sistema de abastecimiento.
Hoy contamos con una condición muy distinta a la que teníamos al inicio de la sequía, cuando no podíamos reaccionar rápidamente con el río Bogotá. Esto nos da mayor tranquilidad y nos permite estar mejor preparados ante una eventual sequía como la que se presentó. No sobra recordar que 2024 fue el año más seco en la historia del sistema Chingaza en 60 años.
Por un lado, el superintendente, en el reporte al que hace referencia, habla de la información del río Chuza. Este es uno de los aportantes al embalse de Chuza. No es el único, pues tiene varios.
Entonces, él señala que el río Chuza presenta un desbalance o un déficit hídrico con información de dos días. Es decir, ese dato se publicó antier, 3 de marzo, por lo que los únicos días observados eran el 1 y el 2 de marzo.
Usted no puede comparar dos días de cualquier mes, contra el histórico de todo el mes. Simplemente no se puede, porque no se tienen afluencias diarias para calcular el histórico, sino promedios de afluencias mensuales completas. Entonces, no se puede sacar una conclusión con solo dos días del mes de que hay un déficit hídrico cuando aún faltan, en el caso de marzo, 26 días. Esa es la primera cosa en la que creo que hay que tener claridad.
Esos 6,03 metros cúbicos por segundo que él menciona como el histórico de afluencias de Chuza mezclan conceptos de manera errónea. Ese caudal corresponde a las afluencias al embalse de Chuza, no al río Chuza.
En otras palabras, se está comparando el promedio histórico de todos los aportes al embalse de Chuza con los aportes de dos días de un solo afluente, el río Chuza. Esas dos comparaciones no son posibles y no tienen sentido. Ahí es donde creo que radica la confusión en esos datos y lo que, de alguna manera, ha inducido al error al señor Presidente.
Usted también mostraba una gráfica que señalaba que Chuza se encuentra en 40,35% de llenado, pero que está por encima de la curva guía. ¿Qué significa esto?
Recordemos que la curva guía es ese nivel óptimo de operación de cualquier embalse. Es el que le da a uno la tranquilidad de que, si está en la curva guía o por encima de ella, no va a tener problemas ni enfrenta un riesgo de desabastecimiento.

Con los datos de esta semana, la curva guía del embalse de Chuza está en 68,39 millones de metros cúbicos. Hoy el embalse de Chuza se encuentra en 88,30 millones de metros cúbicos. A eso hacía referencia en el trino: estamos 20 millones de metros cúbicos por encima de la curva guía.
Esto significa que estamos en niveles normales para esta época del año. Esa es otra aclaración que hago en mi respuesta tanto al presidente Gustavo Petro como al superintendente Felipe Durán. Recordemos que el sistema Chingaza tiene un comportamiento unimodal en lluvias. Eso quiere decir que solo tiene una temporada de lluvias al año. Arranca aproximadamente en abril, su pico máximo es hacia mediados de año, en julio, y luego empieza a disminuir la intensidad de las lluvias.
Después comienza la temporada con menores afluencias, entre noviembre y marzo. Aunque allá siempre llueve, históricamente diciembre, enero, febrero y marzo son los meses con menores afluencias.
Ahí se puede ver que diciembre, enero y febrero presentan las menores afluencias, y en marzo empieza a recuperarse un poco. Por eso también surge parte de la molestia del Alcalde cuando le responde al Presidente y habla de desinformación. No se puede afirmar que hay sequía en una temporada en la que históricamente el sistema Chingaza registra bajas afluencias. Eso es lo normal para esta época del año.
La cartera indicó que la información requerida será utilizada para efectuar un análisis del "panorama energético asociado al abastecimiento de gas natural"
Natasha Avendaño también negó que el embalse Chuza registre mínimos históricos y señaló que está por encima de la curva guía
El ente de control precisó hay una alta concentración de ingresos por cuenta de la comercialización segundaria de gas que trae afectaciones al precio