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HACIENDA

Aunque respaldaron tasa de 11,25%, cuatro codirectores del Emisor apuntaba a subirla

miércoles, 6 de mayo de 2026

Tasa de interés del Banco de la República

Foto: Banco de la República

El Banco de la República reveló en su última minuta que la decisión de mantener inalterados los tipos representó un consenso entre el banco y el Ejecutivo

La decisión del Banco de la República de mantener inalterada la tasa de interés en 11,25% para mayo sorprendió al mercado financiero, el cual proyectaba un incremento de hasta 75 puntos básicos. De acuerdo con las minutas más recientes del Emisor, esta decisión resultó de un consenso entre la posición del banco central y el Ejecutivo luego de las tensiones generadas por el último aumento de 100 puntos básicos a los tipos.

"Esta decisión tuvo también el espíritu práctico de dar un margen de espera hasta la siguiente sesión decisoria de la Junta que permita contar con más información para evaluar el impacto de los ajustes ya realizados en la tasa de interés sobre el comportamiento de la inflación y sus perspectivas, la evolución de la demanda interna y el entorno internacional", detalló.

Pese a que la determinación del Emisor tuvo voto unánime, las posiciones de los codirectores sobre las estrategias que se deben implementar en materia de política monetaria para contener los efectos de la inflación y cumplir el mandato de alcanzar una estabilidad de precios coherente con el crecimiento y empleo en medio de un contexto marcado por riesgos externos e incertidumbres fiscales.

Frente a estos atenuantes, hubo cuatro codirectores que que querían subir la tasa, pues argumentaron que, en solo cuatro meses, la inflación básica pasó de 4,9% a 5,8% anual, lo que "refuerza la señal de persistencia inflacionaria en los componentes más inerciales de la canasta del consumidor". En ese mismo periodo, la mediana de expectativas de analistas para fin de 2026 saltó de 4,4% a 6,3% y la expectativa a dos años pasó de 3,8% a 4,5%.

A su vez, insistieron en que "aun cuando los choques de precios sean en parte de oferta, si estos se traducen en un desanclaje nominal de las expectativas de inflación, la política monetaria debe reaccionar para evitar que la inflación se vuelva persistente a través de efectos de segunda ronda".

Recalcaron que las presiones inflacionarias sobre los precios, particularmente de servicios, responden al exceso de demanda generado por el alto déficit primario del Gobierno y el aumento del salario mínimo que estuvo "muy por encima de cualquier medida de productividad". Incluso, advirtieron que el fenómeno de El Niño se proyecta con mayor fuerza hacia el segundo semestre de 2026, lo que podría presionar al alza los precios de alimentos y energía, sumado al encarecimiento de fertilizantes derivado del conflicto en Oriente Medio.

En su pronunciamiento, los cuatro codirectores aclararon que "la disyuntiva que enfrenta la política monetaria entre inflación y crecimiento solo se mantiene en el corto plazo, puesto que en el mediano y largo plazo el mayor crecimiento económico posible se logra cuando hay estabilidad de precios". En razón de ello, indicaron que "dejar estables las tasas de interés, en lugar de ajustarlas al alza en la coyuntura actual, podría conllevar el riesgo de tener que mantenerlas más altas durante más tiempo en el futuro, lo cual resultaría costoso para la economía".

En el otro extremo, hubo dos codirectores que se mostraron a favor de una política monetaria más laxa, debido a que señalaron que la inflación anual ha descendido sustancialmente desde los máximos de años anteriores y que sus incrementos recientes obedecen a choques de oferta e indexación a la inflación pasada, no a excesos de demanda. También enfatizaron en que el alza de la inflación de alimentos en marzo respondió principalmente a factores climáticos y a choques geopolíticos que han presionado los costos de los insumos agrícolas; mientras que la de servicios obedeció en buena medida a procesos de indexación.

Recalcaron que, tras el incremento de 200 puntos básicos en las dos últimas sesiones, "la política monetaria en Colombia se encuentra en una postura altamente restrictiva que la diferencia de la mayor parte de los países de la región y otros emergentes"; por lo que cualquier aumento adicional ampliaría el diferencial con Estados Unidos, acentuando "la entrada de capitales especulativos y profundizando la apreciación cambiaria con efectos negativos sobre el sector exportador".

Sobre las expectativas de inflación, este grupo cuestionó su uso como guía automática para las decisiones, debido a que indicaron que "no son una variable puramente técnica ni neutral que indique el curso esperado de la inflación", sino que pueden estar afectadas por variables cambiarias, fiscales, financieras y por la propia rentabilidad exigida por los tenedores de deuda. A su juicio, cuando la autoridad monetaria reacciona mecánicamente a esas expectativas elevando la tasa, se "puede terminar validando una señal producida por los propios mercados financieros y transformándola en mayores rentas financieras".

Finalmente, el séptimo codirector presentó un análisis centrado en los choques de oferta y precisó que, dentro de los insumos agrícolas, cerca de 46% de los fertilizantes experimentó un incremento de precio en marzo frente a febrero, además de que el principal componente que ha jalado el índice de precios al productor ha sido la actividad de explotación de minas y canteras como efecto del conflicto en Oriente Medio.

Asimismo, recalcó que "estos son choques de oferta cuyas consecuencias y temporalidad aún no pueden ser medidas", a lo que añadió que los choques climáticos "deben ser analizados con visiones de largo plazo puesto que se han convertido en un problema estructural". De esa forma y en medio de un ambiente de incertidumbre geopolítica y tensiones en las cadenas globales de suministro, "la acción del Banco Central tiene mayores impactos distributivos sobre la economía y sobre la capacidad productiva del país".

Con todo y eso, los directores coincidieron en que la decisión "continúa apoyando la recuperación de la actividad económica sin poner en riesgo la convergencia de la inflación a la meta" y reafirmaron que nuevas decisiones dependerán de la información disponible en la próxima sesión.

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