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Comparativo crecimiento económico y empleo
El impacto de esta recomposición en el crecimiento se traduce en que, aunque hay buen dinamismo en la demanda agregada, hay menores ganancias en productividad
Pese a que el país cerró 2025 con un crecimiento moderado de la economía de 2,6% en el PIB, Anif advirtió que el Indicador de Seguimiento a la Economía, ISE, de los dos primeros meses del año reveló que este resultado ha empezado a perder fuerza por un debilitamiento de las actividades primarias como agricultura y minería y la desaceleración de las secundarias, entre las que se encuentran manufactura y construcción, "configurando una estructura de crecimiento marcado por la heterogeneidad sectorial".
Según explicó el centro de pensamiento económico, el crecimiento de 1,65% en el ISE de febrero muestra una asimetría en los sectores: mientras la economía estaría siendo impulsada y dinamizada mayormente por las actividades terciarias como administración pública y actividades de entretenimiento, las cuales crecieron 3,40% anual y contribuyeron 0,9 puntos porcentuales al indicador; otros sectores claves para la inversión, incluyendo agricultura y minería que se contrajeron en -2,08% y restaron 0,3 pp al indicador, estarían sufriendo importantes desaceleraciones y contracciones.
Anif explicó que el repunte en el sector de servicios está relacionado con los buenos balances de las ventas de comercio minorista y la administración pública. Por el contrario, el crecimiento de actividades cuya producción se destina en aproximadamente 88% a inversión fija (industria, construcción y minería) se ha desacelerado tocando, incluso, terrenos negativos durante un tiempo prolongado.
Esta transformación también se ve evidenciada en otros indicadores. Por ejemplo, en construcción, las iniciaciones de vivienda, que concentran cerca de 51% del valor agregado del sector, cayeron 31,3% con corte a marzo, mostrando una reducción de 3.289 unidades. Asimismo, las ventas y los lanzamientos cayeron en 6,1% y 9,4%, respectivamente. En contraste, las ventas reales del comercio minorista subieron 10,9% en febrero, debido a un repunte en la comercialización de bienes durables y semidurables.
"Al desagregar este crecimiento, se observa que el dinamismo comercial está concentrado en sectores específicos que refuerzan la idea de un gasto de oportunidad como los vehículos automotores y motocicletas, que lideran la contribución, aumentando 24,6% anual, seguidos por
el incremento en las ventas de equipos de informática (39,2%) y equipos de sonido y video (39,7%", agregó Anif.

Frente al desempeño del comercio minorista, el centro de pensamiento indicó que se debe a ciertos factores como el incremento de 23,7% al salario mínimo, pues impulsó una evolución en los ingresos de más de la mita de los colombianos que reciben este sueldo o menos. Recalcó que esto "tiene fuertes implicaciones en el consumo, ya que los ingresos reales medianos crecen lo mismo que crece el mínimo de manera adicional sobre la inflación, representando una importante fuente de recursos, particularmente sobre 16% de los ocupados quienes ganan exactamente ese valor".
Por su parte, el crecimiento en el sector de servicios llevó la tasa de desempleo a mínimos históricos: en marzo, el indicador se ubicó en 8,8%, cifra no vista desde hace más de 25 años. Adicionalmente, se observó un aumento en la generación de empleo en actividades como administración pública, artísticas y profesionales. Frente a este punto, Anif advirtió que "la creación de empleo a un ritmo superior al crecimiento económico podría tener efectos adversos sobre la productividad laboral", la cual registró una caída de 0,56% el año pasado.
Anif señaló que el impacto de esta recomposición en el crecimiento se traduce en que, aunque hay buen dinamismo en la demanda agregada, hay menores ganancias en productividad, así como una "capacidad limitada para ampliar, de forma sostenible, su frontera productiva". Esto quiere decir que la economía empieza a sustentarse más en el uso intensivo de trabajo y consumo corriente que en la capitalización de capacidades productivas.
Esto llevaría a que, pese a que las cifras económicas sean positivas, el patrón de decrecimiento genere una pérdida gradual de impulso en comparación con el visto en 2025. "Bajo las condiciones actuales, sin nuevos incrementos del salario mínimo ni mayor inversión, las fuentes de impulso sobre la demanda agregada se agotarán, lo cual suele dejar secuelas económicas en la medida en que la oferta no logra ajustarse al exceso de demanda", detalló.
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