lunes, 2 de diciembre de 2019

Hoy el volumen de ventas a través de comercio electrónico en Colombia ocupa el cuarto lugar en América Latina, y según muestran las cifras, puede llegar a ser el tercero en los próximos dos años

Jorge Andrés Quiroga

Muchos clasificarían a Colombia como un país subdesarrollado. Aunque en muchos aspectos lo es, en otros es también una economía emergente que crece y se destaca en la región. Uno de los factores más influyentes que contribuyen a este reconocimiento es precisamente esta nueva era de los Negocios Digitales en Colombia, impulsada por tres grandes palancas: el crecimiento de la industria de comercio electrónico, el desarrollo del ecosistema de startups y la digitalización de los negocios tradicionales.

En primer lugar, hoy el volumen de ventas a través de comercio electrónico en Colombia ocupa el cuarto lugar en América Latina, y según muestran las cifras, puede llegar a ser el tercero en los próximos dos años, después de Brasil y México. Tanto las variables macroeconómicas como las microeconómicas muestran el crecimiento necesario para ganar tan anhelada posición.

Por un lado, las variables macro que muestran esta tendencia son la penetración de internet, el crecimiento económico y la penetración de dispositivos móviles inteligentes. Por otro lado, las variables micro tienen el crecimiento necesario también para que se logre, con variables como: la proliferación acelerada de la oferta al consumidor (entendida como el número de jugadores haciendo ventas online), el crecimiento de la oferta de servicios alrededor de la industria (todas las grandes compañías de tecnología tienen en la mira a Colombia para vender sus plataformas), el aumento de la demanda (comprendida como el número de compradores digitales), la aparición de nuevas plataformas de pago seguras, la disminución de las tasas de fraude a uno de los niveles más bajos de la región y el desarrollo de categorías de productos vendiéndose online que antes no se vendían (los países en desarrollo primero venden online las categorías de viajes, electrónicos y moda y posteriormente mercado, domicilios, muebles, accesorios y decoración).

En segundo lugar, Colombia ha crecido de forma significativa en el desarrollo del ecosistema de startups. Un gran ejemplo de esto es "Rappi", una compañía que ha crecido rápidamente y se ha expandido a través de diferentes países de América Latina. El ambicioso modelo de negocio de esta compañía, que aborda todo, desde la logística de entrega hasta los pagos, ha encontrado con éxito el camino para expandir las ventas de diferentes empresas a través de este medio. Su garantía de gratificación instantánea ayuda a los consumidores escépticos a confiar en el comercio en línea, y por lo tanto, ha ayudado a establecer una avalancha de diferentes startups en Colombia como Addi, Merqueo, Frubana, Peiky y todos los demás actores que suenan estos días, sin contar las innumerables pymes vendiendo a través de Instagram un sin número de productos de nicho, desde exquisita comida gourmet, hasta vestidos de baño, accesorios y más.

En tercer lugar, viene la positiva transformación que han hecho las empresas tradicionales. ¿Un ejemplo de esto? La industria financiera. La mayoría de los jugadores han lanzado nuevas iniciativas, productos, aplicaciones, servicios y canales con el ánimo de no quedarse atrás con resultados positivos. Otro ejemplo es la industria de retail; todos los actores principales han creado o renovado de alguna forma su experiencia de compra y de servicio multicanal online y offline, como Jumbo, Éxito, Falabella, Totto, Bosi, entre otros.

Dicho esto, quedan por iniciar todavía las industrias que naturalmente se desarrollan después en negocios digitales, y donde va a venir el gran boom en Colombia: los negocios B2B (business to business). Estas empresas que son industriales, manufactureras, de plásticos, cementos, autopartes, ferreterías, textiles, químicos, entre otras, de consumo masivo. Excelentes ejemplos de empresas ya avanzadas son Argos, Diageo, Nutresa y Sodexo.

Las tres palancas tienen algo en común: están basadas en construir la mejor experiencia de cliente posible (Customer Experience). Y es que antes competir se trataba principalmente en diferenciarse en el producto, pero hoy, en una era en donde cualquiera puede maquilar y lanzar una marca de camisetas, celulares, morrales y más, entenderán que la verdadera fórmula del éxito estará en diferenciarse en la experiencia. Dos empresas que venden los mismos productos pueden existir, pero los clientes de hoy volverán solo con la que fue más fácil, más agradable y más memorable interactuar.

Sin importar la industria, todos vamos hacia allá. Los invito a pensar esto qué implica para cada uno de ustedes y ayudar a mantener ese crecimiento y reconocimiento que Colombia está logrando, aportando nuestra adaptación a este nuevo futuro.