Las compras online han impulsado los productos de aseo, medicamentos y bebidas alcohólicas; No obstante, la adquisición de electrodomésticos se ha aplazado

Kevin Steven Bohórquez Guevara - kbohoquez@larepublica.com.co

El avance del covid-19 en el país sigue transformando los hábitos de consumo. Tras el freno de varios sectores estratégicos y la declaración del periodo de aislamiento nacional, los colombianos han optado por priorizar algunos gastos, impulsar el ahorro y ajustar sus prioridades de compras, que ya no se centran en artículos electrónicos o servicios, sino en productos de primera necesidad y medicamentos.

La difícil situación a la que ha estado abocada gran parte de la población ha permitido impulsar las compras online e incrementar el posicionamiento de los nuevos canales. Así lo detalla el más reciente informe de Nielsen, ‘covid-19: impacto en el consumo masivo’, en que el gasto de los hogares en la cuarentena se ha incrementado entre 35% y 45%, siendo Bogotá, Santa Marta e Ibagué las de mayor incremento en el gasto.

El nuevo consumidor, tal y como lo han llamado las principales consultoras de mercados, se visto en la necesidad de priorizar la salud. Así, ha modificado los cuidados al salir a comprar en los canales, “dejando incluso el precio ligeramente por detrás”, advirtió un estudio de Kantar. “Un 25% de los hogares han comprado alimentos o comidas preparadas a través de apps, internet, teléfono o WhatsApp. Además, 75% de los hogares que han usado estos medios piensan que los seguirán usando después de la contingencia, lo que abre una oportunidad muy grande y este modelo de compras. El gasto de los hogares con domicilios en el mes de marzo creció 32% y está para quedarse y seguir creciendo”, explicó Mario Arregui, Country Manager de Kantar para consumo masivo.

Los ajustes en las tendencias de consumo y los hábitos también se han visto muy marcados en los distintos grupos generacionales. Si bien aún no hay una radiografía exacta de los perfiles colombianos, a nivel global 65,5% de los nacidos entre 1994 y 2010 (Generación Z) ha aumentado las compras y el uso de servicios streaming, así como el uso de aplicaciones y los servicios de las mismas.

En contraste con estas tendencias, los mayores de 40 años (Baby Boomers) han aumentado el consumo de los canales tradicionales como la radio. No obstante, en esta generación se ve una mayor compra de audiolibros, lo que ha permitido que dicho sector le apueste al crecimiento de este nicho. Es de resaltar que en todas las generaciones se ha visto un comportamiento de compra sobre artículos de cocina.

“Muchos colombianos han encontrado en el comercio electrónico una alternativa no solo para abastecerse durante la pandemia, sino también para comprar productos necesarios para hacer teletrabajo o estudio en casa o para sobrellevar el encierro a través del ejercicio”, explicó María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.

Los ganadores y perdedores

La Cámara advirtió que las compras online han sido una herramienta clave para toda la población. En concreto, en su más reciente informe advirtieron que los grandes ganadores en esta cuarentena han sido las categorías de deportes (86,5%), retail (52,9%), salud (38,2%) y tecnología (26,9%).

Sin embargo, otras categorías de productos y servicios que se venden a través de estos canales se han visto fuertemente afectadas por la pandemia. Este es el caso del turismo y las aerolíneas, que, por las medidas estrictas y el freno en sus operaciones, presentan una caída de 90,5% y 87,6% respectivamente. En esa misma línea, sectores como el transporte y la finca raíz también han visto una fuerte afectación de las ventas por estos canales registrando unas caídas de 73,2% y 73%, respectivamente.

¿Cuánto pesa el comercio electrónico en la economía nacional?

El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo confirmó que esta actividad representa 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, por lo que advirtió que hay varios retos por superar, entre los que está la necesidad de eliminar barreras aduaneras y logísticas, crear marcos regulatorios homogéneos e impulsar la confianza en las plataformas digitales, entre otros. Es de resaltar que dicho sector ha sido una de las excepciones en la emergencia económica, por lo que se ha convertido en un canal para garantizar el abastecimiento de bienes y servicios.