lunes, 10 de diciembre de 2012
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Stephanny Pérez - sperez@larepublica.com.co

Esta podría ser una buena época para comprar artículos de lujo, como celulares inteligentes, automóviles, tabletas, entre otros productos de alta gama, pero a parte de gastar, también podría ser una oportunidad para invertir en pólizas de seguros.

Al momento de comprar, uno de los puntos fundamentales a contemplar es ¿cómo voy a proteger el bien que he adquirido con tanto esfuerzo? La respuesta es, adquiera un seguro, que si bien solo se materializa cuando ocurre un siniestro, es la vía más adecuada para garantizar dicha protección.

Las pólizas o contratos de este tipo, no son más que una forma de cubrir riesgos, los cuales van desde un desastre natural, hasta una muerte no esperada. Tales riesgos, como explica la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), se clasifican en dos partes.

Es así como, terremotos, incendios, inundaciones, atentados terroristas y responsabilidad civil, que es todo lo relacionado con personas, caben en el segmento de catastróficos; mientras que hurtos, daños a equipos eléctricos y electrónicos y lucro cesante, están en el grupo de los riesgos no catastróficos.

El contrato es entonces, la cobertura de dichos riesgos, pero también, un compromiso entre ambas partes, es decir, el asegurador y el asegurado.

“Por medio de este contrato una persona jurídica, denominada empresa aseguradora, debidamente autorizada por la Superintendencia Financiera de Colombia, asume los riesgos que otras persona, natural o jurídica, que le traslada a cambio de una prima”, explica Fasecolda.

Así, las dos partes fundamentales en el proceso de adquisición de un seguro son: quien toma el seguro y el emisor de la póliza. Sin embargo, otro persona que intervienen en el proceso son los beneficiarios, los cuales “generalmente son quienes reciben la indemnización”, como afirma la Federación.

Obligaciones del asegurado
Para que el contrato se efectúe de forma correcta, el primer paso es cumplir con las obligaciones respectivas del contrato, como: pagar a tiempo la póliza, que generalmente es anual, mantener informada a la aseguradora del estado del riesgo, observar estrictamente las garantías e informar de inmediato cuando ha ocurrido un siniestro. Si no cumple con estos requisitos le será imposible cobrar el seguro. En el momento en el cual se materializa la prima, que se paga como asegurado, la mejor opción que tiene las personas es estar al día con cada una de las partes del contrario, pues generalmente los siniestros se vuelven un “dolor de cabeza” cuando las cosas no están en orden.

Cuando ocurre un siniestro debe acudir a su aseguradora o al almacén dónde compró el producto y contar lo sucedido, a partir de entonces es la empresa la que se encarga del proceso para garantizar que los bienes comprados se recuperen.

¿Cuánto vale?
Determinar un costo único para una póliza, es un hecho prácticamente imposible, pues este depende directamente del bien asegurado, el monto por el que desea efectuar el contrato y, en el caso de los seguros de vida, la edad del tomador y su estado de salud.

Así como es probable que sea otorgado un seguro de este tipo, también es de suma importancia tener en cuenta que algunas compañías no aseguran a todos los bienes o personas.

Cabe destacar que los microseguros, que solo se han destinado para la población más pobre de Colombia, son una de las mejores opciones para estar protegido. Es así como, entidades prestadoras de servicios públicos se han aliado con empresas de el sector de seguros, con el fin de que sean menos colombianos expuestos.

Algunos son obligatorios por ley
Por ley, hay varios seguros que son obligatorios, tanto para las empresas como para los usuarios. El primero de ellos es el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (Soat) el cual es para vehículo y está sujeto a un cambio anual en su precio, según el incremento que se le asigne al salario mínimo, al igual que al cilindraje del automóvil y el modelo. Otra de las pólizas que entra en este grupo de obligatorias es de Riesgos Laborales (ARL), que deben tomar las empresas una vez un empleado esté vinculado. Con la nueva reglamentación, expedida por el Ministerio del Trabajo, se dice que practicantes y contratistas también deberán estar cubiertos con este seguro. Las pólizas de bienes comunes, también suelen ser obligatorios.

Las opiniones

Daniel Serrano
Experto en seguros del Politécnico

“Si uno mira la población versus las personas que tienen seguro, no hay una cultura a estar protegido. La gente asocia el pago de las primas como un gasto”.

Enrique Morata
Gerente de líneas personales de AON

“Los ramos de seguros más frecuentes, entre los colombianos, son los de líneas personales, es decir, los que están enfocados en personas y bienes”.