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ARCHIVO Nutrición balanceada, clave del éxito para la productividad
martes, 27 de agosto de 2013
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José Alzate

Como ya se ha tratado en publicaciones anteriores las plantas como seres vivos complejos y multifactoriales, requieren de algunos insumos vitales para elaborar un sin número de compuestos que usan como alimento, para así crecer y desarrollarse.

Por principios básicos, los vegetales no podrían subsistir basados en los aportes del ambiente o el agua, por lo cual se hace necesario reconocer el importante papel de los nutrientes que como un todo se denominan elementos esenciales, estos en su mayoría se proporcionan por las sales minerales provenientes del suelo o los fertilizantes y son capturados de diferentes formas por las hojas o raíces.

Estas sales constituyen una pequeña proporción de la planta, pero son un factor fundamental para incrementar la productividad y calidad de las cosechas.

La producción agrícola de avanzada tendiente siempre a la alta productividad, hace necesaria la implementación de todos los elementos nutricionales con el fin de mantener los cultivos con niveles balanceados y eficientes, garantizando así rendimientos estables.

Pero se sabe, que la productividad está determinada en gran medida por los balances entre fotosíntesis, respiración, disponibilidad de nutrientes y los requerimientos de los mismos, así como la eficiencia en la fertilización y el tipo de fertilizantes.

Ahora si tenemos en cuenta que la demanda nutricional  de las diferentes especies cultivadas no es semejante y a la vez está en relación con diversos factores fisiológicos, genéticos edáficos, climatológicos y de manejo, esto nos lleva a discutir sobre la realidad de que gran parte del área cultivada en Colombia, basa su fertilización en aplicaciones de fertilizantes nitrógeno (N), fosforo (P) y potasio (K) en grandes cantidades, dejando de lado el enfoque de la nutrición completa y balanceada de los cultivos, donde las necesidades de todas las plantas adicional al N-P-K, también incluye elementos como calcio (Ca), magnesio (MgO), azufre (S) y oligoelementos como hierro (Fe), manganeso (Mn), cobre (Cu), zinc (Zn), boro (B) y molibdeno (Mo).

Los nuevos retos de la agricultura del país y las prácticas agrícolas racionales, amigables con el ambiente y de alto impacto en el desarrollo de los cultivos,  lleva a cambiar las practicas nutricionales habituales de fertilización parcial de nutrientes y cantidades inadecuadas de los mismos, y dar el paso a usar fuentes de nutrientes que permitan tener excelentes repuestas, observando mejor desarrollo vegetativo, incremento en rendimientos, mejor calidad y relación beneficio costo favorable.

Por lo tanto en el momento que se decida iniciar con un programa nutricional completo y balanceado, el primer parámetro a tener en cuenta es un análisis de suelo en un laboratorio que permita el reporte de todos los elementos que requiere el cultivo (16 elementos), después hacer una correcta interpretación del mismo por parte de un Ingeniero Agrónomo, siguiendo con una excelente selección de las fuentes de fertilización que tenga en cuenta un óptimo balance de nutrientes en la mezcla  y que este fertilizante incorpore tecnología de punta que permita la correcta asimilación de los nutrientes por parte de la planta, para que posteriormente a la implementación de este programa nutricional se realice un diagnóstico y monitoreo de las plantas. Si se siguen estos sencillos pasos de seguro se obtendrán las productividades y calidades que permiten la competitividad del agricultor.