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ARCHIVO “Hay poco conocimiento de las bondades del sistema de patentabilidad, pero mejoramos”
miércoles, 27 de noviembre de 2013
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Mónica María Parada - mparada@larepublica.com.co

El Superintendente de Industria y Comercio, Pablo Felipe Robledo, habla sobre la situación de patentes en Colombia y señala que aún no se conocen muy bien las ventajas que ofrece el sistema de patentabilidad, sin embargo, indica que está mejorando la apropiación, pues en 2 años se pasó de recibir 1.800 solicitudes de registro de patentes, a 2.200. En ese mismo periodo, el número de solicitudes de investigadores colombianos pasó de 140 a 220.

El funcionario también invita a generar una mayor inversión en investigación y desarrollo y enfatiza que el mayor uso del sistema de patentes beneficia el avance del país.

¿Cómo viene Colombia en el tema de patentes?
Vamos muy bien. En efecto, tenemos un sistema normativo de patentes moderno y principalmente balanceado que busca estimular la innovación en todos los sectores de la tecnología. Por otro lado, la Superintendencia de Industria y Comercio ha mejorado sustancialmente sus tiempos de decisión, es decir, los tiempos de respuesta institucional que implican conceder o negar una patente.

¿Por qué se desarrollan tan pocas patentes en este país?
Esa es la pregunta del millón, y creemos que hay varias respuestas o factores que han incidido. El escaso conocimiento del sistema de propiedad industrial, es una razón. La poca inversión de las empresas en investigación y desarrollo de productos y procedimientos, así como los pocos programas de innovación que hay en universidades y centros de investigación. La investigación demanda recursos. No obstante lo anterior, tanto la Superintendencia de Industria y Comercio como todas las entidades encargadas de administrar el sistema de Propiedad Intelectual estamos adelantado varias actividades de divulgación y fomento, pues como lo dijo el Presidente Santos en su discurso de inauguración del Informe Nacional de Competitividad: “Necesitamos miles doctores y miles de patentes”.

¿Qué conciencia hay del uso de esta figura? ¿Cómo se puede avanzar en el proceso?
Hay poco conocimiento de las bondades del sistema de patentabilidad, pero vamos mejorando. En 2010, la Superintendencia recibió 1.800 solicitudes de patentes, de las cuales 140 correspondían a inventores colombianos. En el año 2012, pasamos a 2.200, de las cuales 220 fueron de colombianos.
Ahora bien, para incrementar el uso del sistema de patentes seguiremos fomentando la patentabilidad con universidades, investigadores y empresarios. Ya hemos adelantado muchas actividades, a modo de ejemplo: ofrecemos servicios en línea como la Oficina Virtual que permite que todos los colombianos radiquen y lleven todos los trámites de patente en línea; publicamos periódicamente boletines tecnológicos que enseñan el estado del arte en sectores de talla mundial como los cosméticos, el biodiesel, la camaronicultura, entre otros; ofrecemos cursos virtuales y presenciales de capacitación en materia de propiedad industrial a través de un programa denominado API (Aula de Propiedad Intelectual) y adelantamos de la mano con la OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) cursos para enseñar a redactar patentes.
A lo anterior se puede sumar que ofrecemos descuentos sustanciales para el pago de las tasas de solicitudes de patentes, pues las universidades, los inventores independientes y las Mipymes tienen un 50% de descuento en éstas.

¿Cuáles son los sectores que hacen un mayor uso de las patentes?
Podemos darle dos tipos de cifras según la nacionalidad de los solicitantes. En un agregado, 50% de las solicitudes están relacionadas con salud (productos y procedimientos farmacéuticos, biotecnología y dispositivos médicos). Le sigue la ingeniería mecánica y la química. Ahora, los colombianos presentan una mayor tendencia a solicitar patentes de ingeniería mecánica (dispositivos y aparatos para construcción), seguido de biotecnología, principalmente presentadas por las Universidades y, finalmente, recibimos solicitudes de química.
El comportamiento es el reflejo de la industria y la intensidad de la actividad investigativa que tiene un país. Por ejemplo, el mayor solicitante dentro del sector empresarial es Ecopetrol, de ahí que recibamos solicitudes relacionadas con mecánica y química, pero tenemos muy pocas solicitudes de colombianos relacionadas con salud o con ingeniería electrónica.

La SIC ha sido declarada como una de las oficinas más rápidas de la expedición de patentes, ¿a qué se debe este fenómeno? ¿Qué factores juegan allí?
Hoy somos la séptima Oficina de Patentes más ágil del mundo, la segunda en América y la primera en América Latina. Esto lo hemos logrado, gracias al decidido apoyo que le ha dado el gobierno del presidente Juan Manuel Santos a la Superintendencia, al aprobar su reestructuración, fortalecer su presupuesto y aumentar significativamente su planta de personal. Adicionalmente, mejoramos sustancialmente la calidad en la atención de las solicitudes al unificar los criterios de examen de patentes al interior de nuestros examinadores y aunque nos es medible, la férrea voluntad política para apostarle a la propiedad intelectual como factor de innovación y crecimiento económico.

¿Usted considera que un mayor uso de las patentes puede asegurar un mejor desarrollo a futuro? ¿Cómo explicar el impacto de las patentes?
Obvio, el mayor uso del sistema de patentes beneficia el avance del país. Déjeme explicarle algo que muy pocas veces se dice sobre el verdadero fin de las patentes. Normalmente, se nos dice que es un sistema hecho para grandes empresas con intereses egoístas cuando la realidad es otra. La patente es el instrumento que utiliza el Estado para que el conocimiento y la tecnología sean conocidas y, después de un tiempo, de público uso. En efecto, tal vez no exista un Estado que pueda dedicar todos sus recursos a generar conocimiento tecnológico y soluciones tecnológicas sin desatender gravemente otras necesidades. En consecuencia, el Estado acude al sector privado para que sea éste quien cree y desarrolle esos productos que necesita una sociedad (medicamentos que combatan mejor una enfermedad o que tengan menos efectos colaterales; aparatos de locomoción que consuman menos energía; mejores formas de preservar alimentos).
Las actividades de investigación conllevan grandes esfuerzos económicos y tiempo y no siempre sus resultados terminan en el mercado, por ello es una actividad altamente riesgosa. Por esta razón, se requiere ofrecerle a los inventores un tiempo de exclusividad para recuperar la inversión, a cambio de que se divulgue la información tecnológica que contiene la patente para que a partir de ella evolucione la tecnología y cada vez tengamos mejores productos. Esto es lo que se conoce como el contrato social de la patente o el círculo virtuoso de la propiedad industrial.