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Ciudades mejor conectadas

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¿Es posible transformar las ciudades en lugares que se destaquen por su crecimiento sostenible y planificado? La aparición de herramientas digitales y soluciones vanguardistas hace posible vivir en urbes más seguras, inteligentes y verdes. De acuerdo a un informe presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), América Latina es la segunda región más urbanizada del planeta y se estima que para 2050, 87% de la población vivirá en las ciudades.

Bajo este panorama, los gobiernos y las instituciones tanto público como privadas tiene grandes retos en lo que a desarrollo urbano sostenible se refiere. Impulsar modelos innovadores que se adapten a las necesidades económicas, sociales, geográficas, políticas y demográficas de cada metrópoli, se convertirá en un tema clave para garantizar la competitividad global de las ciudades. 

Cabe resaltar que el rápido crecimiento de la población mundial y el desarrollo acelerado de zonas urbanizadas, ha impactado las redes de transporte, servicios públicos y de emergencias existentes; llevándolas al máximo de su capacidad. Es por esto que cerca de 2.500 ciudades alrededor del mundo han avanzado en la incorporación de proyectos inteligentes, en los cuales la tecnología se convierte en una pieza clave para el desarrollo.

Según el Índice Iese Cities in Motion (Icim) 2015 en Latinoamérica, Santiago de Chile escaló tres posiciones en el ranking global, Buenos Aires ocupó el segundo lugar y Ciudad de México la tercera posición. Por su parte, Bogotá fue reconocida como la quinta ciudad, gracias a los avances en materia turística y la organización de eventos.

De esta manera, el concepto de ciudades inteligentes (Smart Cities) se ha convertido en una tendencia que ha tomado fuerza en los últimos años, ya que promueve el uso de tecnologías avanzadas para buscar, acceder, transferir y procesar información, con el fin de facilitar la toma de decisiones por parte de los gobernantes, generando beneficios para la vida de los ciudadanos. Sin embargo, es importante resaltar que las necesidades y la identidad de cada ciudad definen su transformación hacia una “Smart City”. 

Es por eso que convertirse en una ciudad inteligente supone el análisis de un componentes tanto no tecnológicos como tecnológicos de la urbe. Se deben tener en consideración la visión de ciudad, los objetivos definidos por los líderes respecto a las necesidades de la comunidad y la cultura de innovación de la metrópoli. 

Otro factor relevante se refiere al factor tecnológico de la ciudad, la penetración de infraestructura de banda ancha combinada con el uso de centros de datos y cloud data centers, al igual que la recopilación de datos de diferentes sistemas como sensores y cámaras, que permitirán obtener información que posteriormente será usada por gobernantes y ciudadanos. 

La consultora Gartner estima que para 2016 habrá 1.641 millones de cosas conectadas en las ciudades inteligentes, lo que supondrá un ascenso de 39% con respecto a 2015, que terminará el año con 1.179 millones. Es por eso que las empresas de tecnología e innovación trabajan como aliados estratégicos del gobierno y las instituciones, con el fin de proveer la infraestructura necesaria para avanzar en la creación de las ciudades del futuro. El objetivo es instaurar un modelo urbano que mejore la eficiencia económica, energética, social y medio ambiental de dichas urbes.
 

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