MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Dudo que haya ciudadanos que piensen y actúen exactamente como cualquiera de los dos candidatos en la segunda vuelta presidencial en Colombia. Imagino que hay coincidencias y discrepancias en posiciones económicas, políticas, ambientales, de seguridad y de derechos humanos, al igual que las que tengo con familiares, amigos y colegas, lo cual no evita que yo preserve dichas relaciones personales o que piense que no debería votar por personas que no son iguales a mí.
La democracia para elegir presidente en Colombia no es un supermercado: no hay multiplicidad de opciones sobre las cuales alrededor de 40 millones de consumidores pueden escoger; solo hay dos disponibles, que en primera vuelta cerca de 20 millones de votantes escogieron como los preferidos para liderar nuestro país, a pesar de no compartir plenamente sus posiciones, propuestas o su pasado.
Puedo entender que hay colombianos que se identifican con la plataforma pro-empresa y pro-seguridad de uno de los candidatos y que no necesariamente comparten su ideología por completo. Son conscientes de que es una persona que los representa en dimensiones relevantes para ellos, que creen que un gobierno liderado por él es mejor que la alternativa y que confían en que su determinación y energía, acompañadas de la fortaleza técnica de su equipo, son preferibles al continuismo de un gobierno que muchos consideran inefectivo.
De igual manera, elegir a un presidente no significa que debamos compartir por completo sus decisiones una vez tome posesión. Tenemos derecho a disentir, a expresar nuestro inconformismo en los temas en que haya diferencias. La escogencia no implica subordinación perpetua; significa una preferencia dada la disponibilidad de opciones al enfrentarnos a la papeleta en la casilla de votación.
Al mismo tiempo, el hecho de que el candidato por el cual votamos salga elegido presidente no acalla las voces de quienes votaron por la alternativa. Que haya millones de colombianos con una preferencia diferente nos indica que existe una necesidad de ver más allá de nuestras predilecciones, de reconocer que hay necesidades desatendidas que tal vez ignoremos y que, aunque no compartamos la forma en que uno de los candidatos propone solucionarlas, ese hecho no las invalida ni las invisibiliza.
Quisiera que quien salga elegido gobierne para todos los colombianos, no solo para quienes votaron por él. Es su privilegio y su responsabilidad, y es nuestro deber y derecho exigir que así lo haga. Que busque progreso, prosperidad y paz para todos; que nos una; que nos haga creer que Colombia puede ser mejor. Yo votaré por la posibilidad de que así sea.
Detrás de cada gol existe una enorme industria de entretenimiento en movimiento. Los derechos de transmisión, la publicidad, los patrocinios, las plataformas digitales, el turismo y el comercio asociado convierten al torneo en un motor económico global