Analistas 17/06/2020

Éxito de logística en la pandemia

El abastecimiento nacional ha pasado desapercibido durante la pandemia. Cerrar los aeropuertos en un país con un precario sistema férreo y fluvial, para depender solo de los puertos y camiones fue una apuesta arriesgada. La descongestión de última milla y leve disminución de carga ayudó, pero la falta de coordinación creó un laberinto de apps y registros donde cada ciudad tiene una traba diferente.

Sectores enteros improvisaron una logística de domicilios para sostener sus ventas. Que no haya noticias, es una buena noticia. Pero nuevos protocolos de bioseguridad y consumidores más exigentes, hacen de la logística un eje central de cualquier estrategia de recuperación.

Esto no tenía que salir bien, la logística podía fallar. Con solo 20% de nuestras vías pavimentadas, Colombia ocupa el puesto 102 en infraestructura vial, y el 72 en puertos, entre 141 países según el WEF 2019. Así mismo, la tramitología es la más asfixiante de América Latina. En tiempos de cumplimiento transfronterizo, Colombia es el país más lento: se demora 112 horas en lo que a Panamá le toma 24 horas. El costo logístico representa 15% del costo total de los productos: más tiempo hace todo más caro.

La pandemia causó una silenciosa innovación estatal, virtualizando la mayoría de trámites frente a la Dian, Invima y ICA. El Centro de Logística y Transporte funcionó articulando lo privado y lo público. Antes del covid-19, solo Brasil tomaba más tiempo en preparación de documentos en la región, Colombia gastaba 62 horas.

La liberación de documentos de transporte durante abril pasó de dos días a ocho horas, el proceso de importación ahora es 24 horas mas rápido, la importación marítima 59 horas menos. Grave error sería escuchar las voces al interior de las entidades que quieren volver al papel, argumentando que con la pandemia se perdió el control. Muchas veces el mejor antídoto frente la ineficiencia y la corrupción es la simplicidad. Si van a retroceder: Mejor deje así.

Más bien, se debería modernizar el Muisca que no hace interfaces de trazabilidad, trabaja por ciudades no nacionalmente. No se puede pagar por fuera de horas bancarias. Tampoco cruzar información con otras bases de datos para perfilar riesgos obligando a hacer inspección física a 10% de la carga. Aún la carga de trasbordo que no entra a Colombia requiere que un funcionario ponga el chulo manualmente.

Ya es hora que los peajes, el cumplido del viaje, y el reporte de básculas sean todos digitales. El trámite de sobrepeso se tramita varias veces dependiendo si la vía la administra la ANI o el Invias, todo es por papel. Un sistema nacional de carga permitiría gestionar mejor la carga de retorno y reducir el costo de los fletes. Mucho se podría mejorar.

Aún después del covid-19 se va a requerir una expansión logística para sostener el consumo ya que se digitalizará más la economía. Mejorar la trazabilidad, los procedimientos y costos es fundamental. La regulación debe facilitar no obstaculizar. Una mejor logística no es solo más y mejores productos para los consumidores, también es más rentabilidad y empleo en nuestras fábricas y el campo. Bajar el costo país beneficia a todos la falta de noticias no significa que hay que dejar seguir mejorando.