Analistas

Sigue en alza la construcción

El sector inmobiliario y de la construcción está compuesto por la actividad edificadora, la construcción de infraestructura y los servicios complementarios, como los arrendamientos y financiación. A su turno,  la construcción impacta la mayoría de los sectores de la economía, como la industria y el comercio. De ahí su gran liderazgo en la economía y el empleo.
 
Por lo anterior y en relación a la actividad edificadora, la noticia del Dane, según la cual las licencias de construcción permanecen en niveles históricos altos, es positiva para la prosperidad colombiana. Al cierre de este semestre, comparado con el mismo período del año anterior, crecieron el 23%  las licencias para nuevas edificaciones. Del área licenciada, 74% corresponde a vivienda y 26% a otros destinos. 
 
Jalona estas cifras, el programa de las 100.000 viviendas gratuitas para hogares que jamás hubieran podido tener vivienda propia; el alto gasto público en el sector de vivienda y agua potable; el dinamismo de la vivienda en las regiones colombianas, destacándose los grandes crecimientos de las principales ciudades de la costa caribe; y, el licenciamiento de los destinos no residenciales con crecimiento del 33%. 
 
Complementa lo anterior, la baja en las tasas de interés y la mejora de los ingresos de los hogares. El poder adquisitivo, especialmente  de los bogotanos ha crecido en la última década, redundando en la capacidad de compra de inmuebles no obstante el incremento en los precios.
 
El sector de la construcción y las transacciones inmobiliarias impulsan el crecimiento de la economía a pesar de un desempeño de la actividad edificadora que podría ser bastante mejor en la capital del país. La incertidumbre de la norma urbana en Bogotá ha direccionado inversiones a otros lugares; además, la escasez de terrenos y su encarecimiento desbordado, lo mismo que los problemas con el suministro de agua, opacan el desempeño.
 
Así las cosas, la construcción en municipios con influencia territorial y económica del Distrito Capital, ha  tenido gran crecimiento. La mezcla de oferta de vivienda social, sobre todo al sur y occidente de la capital, y la de vivienda campestre al norte de Bogotá, son elementos a destacar. 
 
Con el permanente deterioro de la movilidad en Bogotá y los trancones en toda la ciudad especialmente en las vías de acceso, cabe preguntarse ¿por qué crece la compra y el uso por parte de los hogares, de la vivienda campestre? Y para el caso de la capital, en los municipios aledaños, incluso aumentando la distancia al trabajo.
 
Son muchas las motivaciones para esta decisión de vivir en los suburbios.   La principal es económica, ya que para una familia de estrato medio – alto, con el mismo presupuesto puede adquirir una casa alrededor de zona verde, a cambio de un apartamento dentro del perímetro urbano de menor tamaño, sin el entorno de tranquilidad de los conjuntos campestres. 
 
Motivaciones complementarias pueden ser, por salud, cercanía al colegio de los hijos, la posibilidad de disfrutar la naturaleza, por las mascotas, en fin, mejor calidad de vida especialmente para su familia. Los jefes de hogar en estos casos, prefieren sacrificarse ante los problemas de movilidad a cambio de construir su hogar en un ambiente campestre, con mayor espacio de la vivienda. 
 
Para concluir, si bien nos encontramos en niveles de precios excesivos, la dinámica de la construcción  y de la inversión en propiedad raíz, sigue al alza.