Analistas

Renovación

La economía de Bogotá – ciudad región se encuentra en la senda del crecimiento, no solo por el aumento de su población que ya supera los 10 millones de habitantes, el ascenso de su demanda agregada y capacidad de consumo, y por pertenecer más de 50% de sus hogares a la clase media, sino por la renovada confianza inversionista, el crecimiento de la construcción y el apoyo del gobierno nacional para mejorar su infraestructura con instrumentos como la creación de la Agencia Distrital de Infraestructura ADI, de la empresa Metro y las Alianzas Público – Privadas. 

A las anteriores fortalezas se suma la renovación de la administración distrital, con proyecciones de mejora de la competitividad regional y la calidad de vida de los ciudadanos. Para este cuatrienio, Peñalosa logró aprobación de un ambicioso Plan de Desarrollo con inversión de $96,1 billones. Solo el capítulo de desarrollo urbano (Democracia Urbana) incluye programas de infraestructura, movilidad y renovación, en cuantía de $40 billones, que sobrepasa la suma de los presupuestos de los Planes de Desarrollo totales de Medellín, Cali y Barranquilla. 

Los proyectos regionales de conectividad vial, liderados por la terminación de la ALO y la ampliación de los accesos al Distrito, son el principal desafío para lograr el desatore en que se encuentra la ciudad. Ya al interior de Bogotá, la adecuada planeación, la coordinación institucional y la ejecución eficaz de tantos proyectos que contribuyen a la movilidad son la clave de la solución.  

De igual forma, la articulación entre la política de vivienda del gobierno nacional con la actual administración, ha  sido motor del crecimiento de la actividad edificadora en Bogotá y el renacer de grandes proyectos de vivienda tanto social como de estratos medios, con el consecuente aporte al mejoramiento de la economía y por sobre todo a generar empleos. Así está alineada la construcción de vivienda como instrumento de política económica y social. 

El centro de Bogotá se encuentra en proceso de renovación urbana, si bien no en la magnitud e intervención integral requerida, si con autoridad y proyectos de gran trascendencia. El Distrito presupuestó $80.000 millones para la renovación del Bronx, San Bernardo y el Voto Nacional. El país entero aplaudió la decisión de acabar con las ollas de consumo y tráfico de drogas y sitios de foco de violencia y delincuencia. Ahora se requiere de una mejora en seguridad, infraestructura de transporte, espacio público útil, ampliación de infraestructura de servicios educativos y sociales y cuidado de los bienes de interés cultural, patrimonio construido. 

Se le suma que centros de educación superior tradicionales como la Universidad de Los Andes y la Jorge Tadeo Lozano estén contribuyendo a esta renovación con sus sedes contemporáneas y merecedoras de reconocimiento profesional. Inversionistas privados acompañan el proceso, tales como la promoción y construcción del BD Bacata, desarrollo al que le cabe critica por la promesa de rentabilidad, o el nuevo centro comercial que se acaba de iniciar sobre la Avenida Jiménez Neos Moda, en el sector de San Victorino, como una plataforma mayorista de 350 locales. 

La renovación urbana integral, con mejora social y oferta de viviendas nuevas y potencialización de la cultura, son hoy una oportunidad en proceso de ejecución en el centro del Distrito Capital que de ejecutarse, mejoran el apetito por vivir en el centro de la ciudad y la competitividad de Bogotá.