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Panamá

Triste coincidencia que con la independencia de Panamá  a comienzos del siglo pasado, Colombia perdió cerca de 75.000 kilómetros cuadrados de extensión territorial y que con el reciente Fallo de La Haya hubiéremos perdido igual extensión en mar, como consecuencia de desaciertos gubernamentales y de presiones políticas y económicas, en ambos casos.
 
Para el de marras fueron las presiones de Wall Street, por los negativos resultados para los accionistas de la empresa francesa en la construcción fracasada de la vía marítima interoceánica,  las que terminaron convenciendo al presidente Roossevelt de Estados Unidos que apoyara la construcción del Canal de Panamá. 
 
Dichas presiones de Estados Unidos precipitaron la independencia de Panamá el 3 noviembre de 1903. Días después, el 18 de noviembre, el gobierno americano firma el Tratado con el nuevo gobierno, del nuevo país. Con ello Panamá se independizó, pero simultáneamente cedió una franja de terreno, de un oceáno al otro, con lo que los americanos retomaron la construcción del Canal y por cerca de un siglo lo manejaron como propio. 
 
Panamá cambió su historia, se transformó de un departamento de la periferia colombiana, a ser protagonista del transporte en el comercio internacional. El Canal ha sido instrumento de su desarrollo. Si no se hubiera independizado, probablemente sería un departamento con alta pobreza, como Chocó o la Guajira.  
 
Ahora bien, recordado el contexto histórico de Panamá, atañe analizar la situación económica y la expansión inmobiliaria de su capital. Gran desarrollo ha tenido Panamá a partir del 2000, fecha en la que el Canal es propiedad de los panameños, se inicia su ampliación y paralelamente ha crecido la inversión extranjera. 
 
El crecimiento de su PIB por encima de 8% promedio entre 2006 y 2012 es uno de los más altos de latinoamérica. La tasa de pobreza cayó de 49% en 2002 a 27% en 2011, mientras que la pobreza extrema disminuyó de 21% a 11% durante el mismo período. La ampliación del Canal y megaproyectos en marcha, garantizan esta senda de mejoría.
 
Los sectores económicos más dinámicos son la construcción, con gran participación de capitales extranjeros y liderazgo colombiano; evidentemente el transporte; los servicios bancarios y, recientemente el turismo. Gracias a la construcción y a los servicios, se han creado empleos privados que sustentan el mejoramiento de su ingreso percápita. 
 
Genera gusto observar los rascacielos de Ciudad de Panamá, área metropolitana que cuenta con 1,4 millones de habitantes, construidos en grandes densidades, pero con espacio público e infraestructuras urbanas. Igualmente, es destacable el protagonismo de la banca colombiana en su mercado financiero y, que Panamá es un importante emisor de inversión extranjera hacia Colombia.
 
De otra parte, su normatividad, con exenciones tributarias y descuentos para inversionistas, tendiente a recibir pensionados de todo el mundo, ha impulsado el desarrollo inmobiliario y en general la economía. El proyecto de ley de Segunda Vivienda colombiano, hoy en el rincón de los olvidos, tiene que ver con los buenos resultados de Panamá en esta materia. 
 
Desafíos para la mayoría de países son que el desarrollo no deteriore los recursos ambientales y que el crecimiento económico refleje mejora de la calidad de vida y  disminución de las desigualdades entre conciudadanos.