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Más mermelada, pero con mantequilla

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La forma como el Ministro de Hacienda de la época, hoy Presidente de Ecopetrol, empresa generadora de la mayor cantidad de regalías del país, explicó la reforma al Sistema General de Regalías que entró en vigencia en enero de 2012, fue como se esparce la mermelada en una tostada. Se logró así, que las regalías no fueran exclusivas de las regiones productoras de recursos no renovables, distribuyéndose a más municipios, de forma más equitativa y más transparente.

Si bien esta expresión es utilizada por el Gobierno de forma didáctica, hoy, sus críticos usan la palabra “mermelada” para referirse al aumento en la burocracia y en inversiones públicas, cada que se distribuyen recursos del sistema e incluso del presupuesto nacional.

En estos tres años, los proyectos regionales aprobados y en desarrollo, han movido la no despreciable cifra de $27,7 billones, de los cuales $19,3 billones son recursos del sistema “mermelada”, a los que se les suma algo que podría llamarse “mantequilla” que corresponde a $8,5 billones de otras fuentes y $4,6 billones del presupuesto general de la Nación. Ahora la mermelada se reparte con mantequilla, pero esparcida en toda la tostada.

La clave es que las inversiones se basen en necesidades reales de la ciudadanía y que los proyectos se elijan con criterio de favorecer a la mayor población necesitada y en los municipios que más lo requieran; y por supuesto, que las obras se ejecuten de forma adecuada, en tiempo y con calidad. Los informes del gobierno parecieran soportar resultados en ese propósito. Si esto es así, faltaría al buen estilo colombiano, que se presente otra reforma al Sistema de Regalías.

El aumento de la inversión pública ha sido motor de desarrollo del país. El instrumento de desarrollar infraestructura, vivienda y educación, ha dado irrefutables resultados en el crecimiento económico y en la equidad social, lo que redundará en competitividad de las regiones y en mejores ciudadanos. Las regalías contribuyen a la anterior política pública, tanto que el Banco Mundial acaba de corroborar que el nuevo sistema de aplicación de las regalías ha sido una de las reformas más importantes en distribución de ingresos realizadas por Colombia.

El sistema anterior privilegiaba ciertas regiones, que están en un proceso de transición para ser más eficientes en sus inversiones sociales con recursos recortados, no solo por la nueva forma de distribuirlas, sino por la caída del petróleo, lo que ha derivado en menores valores a repartir. Además, los proyectos hay que soportarlos para su viabilidad.

Aquí lo único es que hay una aparente contradicción, el desarrollo regional pasando por el centralismo de Planeación Nacional; lo bueno es enemigo de lo perfecto. Así las cosas, va bien más mermelada acompañada de mantequilla a las regiones, es decir, el esfuerzo regional también contribuye en este necesario propósito.

Si bien algunas de estas inversiones regionales no dan resultados inmediatos en exportaciones, vamos en el camino correcto para el futuro. No obstante, no podemos perder de vista que hoy hay un preocupante desbalance comercial que afecta la economía y requiere de medidas inmediatas, pues el déficit comercial del país en 2014 fue de US$6.292 millones y al cierre del tercer trimestre de 2015 ya alcanzó los US$11.302 millones.

Es evidente que más mermelada, en el sentido original didáctico, pero con mantequilla, en el sentido aquí propuesto, es necesaria para el desarrollo y la sostenibilidad regional del país.
 

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