Analistas

Las ciudades intermedias y el desarrollo regional

GUARDAR

El futuro de Colombia está ligado al futuro de nuestras ciudades. Poblacionalmente el país es hoy altamente urbano. La calidad de vida de los hogares se está viendo afectada por la falta de infraestructura, especialmente la de transporte. El deterioro de la movilidad en las grandes urbes y la vulnerabilidad de la seguridad, afectan además la competitividad regional.

Si bien, la capacidad de consumo se seguirá concentrando en las principales ciudades lideradas por Bogotá, un estudio reciente de la consultora McKinsey señala que el mayor crecimiento estará en 20 urbes intermedias que impactarán el crecimiento del país en la próxima década. De las ciudades intermedias señaladas en el estudio, un gran porcentaje están ubicadas en las áreas de influencia metropolitana de las principales ciudades del país, las que crecen su PIB per cápita a mayor ritmo, junto con las intermedias estudiadas.

Encabeza dicho análisis Bello, municipio antioqueño perteneciente al área de influencia territorial de Medellín; seguida por Buenaventura influenciada por Cali y el comercio del Pacifico; Floridablanca, Piedecuesta y Girón, conformantes del Área Metropolitana de Bucaramanga; y otra serie de ciudades, polos de desarrollo regional, como son Valledupar, Barrancabermeja, Palmira, Tunja, Pereira, Manizales, Ibagué, Yopal y Villavicencio; volviendo a aparecer ciudades que están ubicadas en el Valle de Aburrá que conforman el área de influencia de la capital antioqueña, como son Itagüí y Envigado.

Este sorprendente crecimiento en la capacidad de consumo de los hogares se soporta en el crecimiento de la clase media de las grandes ciudades y de las ciudades intermedias o emergentes aquí analizadas; y concomitantemente en la disminución del desempleo. Se forma así un círculo virtuoso, cuando crece la economía, crece el empleo y crece el consumo. La construcción es un instrumento que contribuye en tan deseado logro. 

Las ciudades intermedias son municipios con población de más de 100.000 habitantes. Estas ciudades, si se planifican adecuadamente, con visión de crecimiento ordenado e infraestructuras de transporte, de servicios de primera calidad en educación y salud, con respeto al medio ambiente, son alternativa de vivienda para ciudadanos que están cansados de problemas de movilidad y deterioro de la calidad de vida. 

Una de las mejores invenciones de la humanidad son las ciudades, donde se puede obtener alta calidad de vida, en la medida que sea lugar grato para vivir en comunidad, lugar para trabajar adecuadamente y lugar para ocio y cultura. Pues bien, nuestras ciudades intermedias pueden ser la solución para muchos hogares que le huyen a las grandes aglomeraciones incontroladas y que para poblados pequeños de sus regiones son solución en educación, salud y además servicios esenciales que requieren las ciudades. 

Los alcaldes deben tener el liderazgo, la formación adecuada y por sobre todo deben ser gerentes honestos y eficaces. El retroceso reciente de Bogotá así lo demuestra. En contrario, el avance de Barranquilla y Medellín entre otros, con alcaldes de perfil gerencial, muestran resultados positivos. En meses tendremos la oportunidad de mejorar el rumbo de nuestras ciudades.

La importancia de la elección de los alcaldes no solo se refiere a las grandes ciudades, sino a las intermedias que pueden jalonar el desarrollo regional y a los líderes de municipios pequeños para que planeen el futuro, pensando en la calidad de vida de los hogares y en la competitividad local.
 

LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés