Analistas

Imprescindibles

GUARDAR

Sergio Mutis Caballero - sergiomutiscaballero@gmail.com

Esta crisis en que nos encontramos ha puesto en primer plano valores sociales como la solidaridad y ha destacado a la vivienda como el refugio y la reserva patrimonial de los hogares.

Pues bien, la coyuntura ha sacado a flote el sentimiento de solidaridad, entendido como un valor superior, de apoyo en situaciones difíciles, que busca el bien común. Es base de la sociedad humana. La solidaridad está siendo expresada de manera impresionante por los profesionales de la salud. De otra parte, la solidaridad de los bancos debe materializarse en su flexibilidad y agilidad desembolsando recursos, para salvar empresas y empleos.

Es plausible el esfuerzo de la gran mayoría de empresas que están luchando por mantener la fuerza laboral; y ¿qué tal la solidaridad de empleados que aceptan medidas laborales, antes inimaginables? Igual, actos solidarios de acreedores dando tiempos muertos y aceptando prórrogas de apoyo. Los arrendatarios al pagar el arriendo, no obstante su dificultad, contribuyen a paliar la crisis general.

Expresión de solidaridad es la actividad empresarial formal. Quedó ratificado que más de la mitad de la fuerza laboral en nuestro país es informal, por ende no hay aporte a la sostenibilidad del sistema y dificulta su atención en momentos como este. Esperemos que esta lección haga que los gobiernos y entes de control, apoyen y no ataquen la formalidad, generadora de empleo con protección social.

La vivienda ofrece refugio y habitación a las personas. Con el confinamiento, en algunos casos, la arquitectura debe proveer sitio para laborar. Además, quedó evidenciada la necesidad de construir viviendas especializadas para adultos mayores por su salud, bienestar y seguridad. La vivienda es refugio físico y patrimonial de los hogares.

En nuestro país se crean 280.000 hogares al año y no hemos superado construir 170.000 viviendas formales en igual lapso; hay más demanda que oferta. Los inmuebles siempre han sido protección contra la inflación y la devaluación. Como la vivienda en arriendo tiene comportamiento anti cíclico, es necesario apoyar su desarrollo.

El año pasado fue histórico en comercialización sobre planos de viviendas sociales y productos innovadores. Por ello, con los protocolos sanitarios, es imperioso reabrir las 1.900 obras, lo mismo que continuar con las preventas de proyectos, que pueden así jalonar la recuperación de un millón de puestos de trabajo.

Recordando la crisis de finales de los 90, esta terminó para el sector inmobiliario cuando comenzaron los proyectos nuevos, con estructura de costos nuevos y recuperando la valorización perdida. Para este caso, la recuperación va a ser casi que inmediata porque hay desarrollos en ejecución y dinámica de proyectos en preventa en fiducias.

Con el confinamiento, personas que tenían aplazada su decisión de compra de vivienda, la quieren acelerar, por lo cual es fundamental que el prioritario sector de servicios inmobiliarios reabra el 27 de abril próximo. En la apertura inteligente, la banca y los agentes inmobiliarios profesionales tienen la oportunidad de consolidar su protagonismo.

En suma, la solidaridad es un valor que se potencializó con la coyuntura y la vivienda es el refugio para las familias, ambos imprescindibles para la sociedad y necesarios para contener la crisis y construir futuro.

Más columnas de este autor
LA REPÚBLICA +

Registrándose puede personalizar sus contenidos, administrar sus temas de interés, programar sus notificaciones y acceder a la portada en la versión digital.

GUARDAR
MÁS LR

Agregue a sus temas de interés

MÁS LR

Agregue a sus temas de interés