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El fenómeno santandereano

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Santander es la cuarta economía de Colombia, solo superada por Bogotá, Antioquia y Valle, con un PIB anual per cápita superior a las anteriores, de más de US$13.000, según el Dane, quien reportó además que el crecimiento de la economía de Santander alcanzó 6,1%, siendo la cifra más dinámica de estas principales economías regionales. La participación de Santander es de 7,4% en el PIB Nacional. 

También es sorprendente que Bucaramanga supere en ingreso per cápita a Cali y a Medellín e incluso a Bogotá. A su turno en desarrollo social Bucaramanga junto con Bogotá son las ciudades colombianas con mayores hogares de clase media del país, con bajo desempleo y por ende mayor capacidad de consumo y ahorro; se destacan igualmente los buenos servicios de salud y de educación. 

Bogotá, Antioquia y Valle tienen como principal impulso el sector financiero, los servicios empresariales e industria y comercio de gran tamaño; mientras que Santander si bien tiene como base la industria manufacturera, su singularidad está en la gran cantidad de pequeñas empresas de gran valía en su conjunto, en el desarrollo de la construcción y en la agroindustria, especialmente en el sector avícola. Santander es fuerte en minería y energía y cuenta con gran historia en la industria metalmecánica y petroquímica, de ahí la relevancia de la refinería de Barrancabermeja. 

Lo anterior refleja una situación macroeconómica y social de mejora permanente  para el departamento y sus polos de desarrollo, con una variedad empresarial de agregado económico. Pues bien, ¿cómo es posible tan destacado desempeño, además de sostenido en la última década, con una capital ubicada aparentemente en medio de la nada, con un sistema deficiente de infraestructura vial y con una topografía agreste?, ¿cuál es la diferencia con las otras economías regionales? Estos logros económicos y sociales están sustentados en la pujanza santandereana, en el tesón de sus empresarios y particularmente en el gran avance en educación de sus gentes.

De manera consistente, los centros educativos santandereanos tanto escolares como universitarios se han destacado a nivel nacional por su alta calidad. Entre los mejores colegios de Colombia, en las últimas décadas, siempre están varias instituciones santandereanas. La transformación educativa comenzó a mediados del siglo pasado con la creación de la Universidad Industrial de Santander UIS, gran influyente en la formación profesional de la región, con egresados emprendedores y laboriosos de excelencia. Líderes como Mario Galán Gómez y Samuel Arango Reyes hicieron esto posible. 

Facultades iniciales de ingeniería de la UIS fueron dirigidas por personajes santandereanos  entrañables como Hernando Pardo Ordoñez, Alfonso Penagos Mantilla y Lelio Martínez Villalba. Con el tiempo se fueron creando varias facultades, incluida la de Medicina, donde influyo el médico santandereano Rafael Azuero Riveros y su primer decano fue Mario Rueda Gómez. La facilidad de Educación Superior,  transformó a Bucaramanga en epicentro educativo del país. 

La gran cantidad de egresados locales, ha hecho que el emprendimiento sea destacado y que empresas como Ecopetrol parte de su desarrollo, fuera gracias a  los ingenieros de la UIS; tanto que Presidentes y la mayoría de los ingenieros de la empresa, fueran egresados de la UIS, como los ingenieros químicos Enrique Amorocho Cortes expresidente y la vicepresidenta de Suministro y Mercadeo Claudia Castellanos Rodríguez.

En este contexto, el diferenciador del desempeño de Santander es el acceso a educación de alta calidad. Por ello, la oportunidad de formarse académicamente ha sido fundamental para el Fenómeno Santandereano. 
 

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