Analistas

Desarrollo de regiones y vivienda

La diversidad de nuestras regiones es una fortaleza económica, social y cultural, con una multiplicidad de ciudades disímiles, que incluye tres mega urbes conocidas en conjunto como el “Triángulo de Oro”, Bogotá, Medellín y Cali, a las que se suman una decena de ciudades – regiones de más de medio millón de residentes, acompañadas por cerca de 30 ciudades que superan los 100.000 habitantes, también polos de desarrollo, que en conjunto, con letargos y liderazgos arrítmicos, son el motor del país.

A su turno, estas aglomeraciones comparten problemas comunes en desarrollo urbano, vivienda, agua potable, saneamiento básico, transporte y movilidad. Corrobora lo anterior, la falta de efectividad en la planificación urbana, los asentamientos precarios, la insuficiencia de infraestructura, la escasez de suelo urbanizable en las de mayor población, la carencia de espacio público útil medido como área disponible por habitante, el déficit de vivienda formal y la falta de disponibilidad de servicios públicos para su crecimiento.

A este contexto del sector inmobiliario se le suma la baja penetración del sistema de financiación de vivienda. Hoy la cartera hipotecaria pesa solo 5% del PIB, participación muy baja comparada con países desarrollados e incluso con vecinos latinoamericanos como Chile. Por regiones, Bogotá ha representado en promedio 44% del número de nuevos créditos hipotecarios otorgados en los últimos cinco años por las instituciones financieras, seguido de Antioquia 11%, Valle del Cauca 10%, Santander 4% en decrecimiento, Atlántico 3% en alza y cerca a 2% Tolima, Nariño y Córdoba, cada uno.

Existe asimetría en el desarrollo de las regiones, por la calidad gerencial de los alcaldes, su plan de desarrollo, el tamaño de la población, el liderazgo empresarial y porque la economía regional se basa en sectores económicos diferentes. Para 2015 el PIB per cápita de Colombia se ubicó en $10,8 millones, habiendo solo cinco regiones que lo superaron, Meta con $24 millones, Santander y Bogotá con $17 millones, Antioquia y Valle con $11 millones; en contraposición hay muchos departamentos con índices de pobreza inaceptables como Nariño y Chocó con un PIB per cápita inferior a $4,5 millones. Colombia tiene un índice de desigualdad de los más altos del mundo.

La brecha en el desarrollo de las regiones se sigue incrementando.

En 2015 el índice de precios de vivienda nueva arrojó un incremento de 6,97%, lo que significa que la finca raíz se sigue valorizando; Barranquilla, Cali y Medellín, en ese orden, fueron las de más alta valorización; a su turno, Bogotá y Bucaramanga estuvieron cerca de la media referida, no habiéndose destacado en esta oportunidad por la baja en la demanda de vivienda de estratos altos.

Es necesario trabajar en la reducción de la asimetría del desarrollo de las regiones existiendo actualmente herramientas para ello, al menos en lo que a vivienda se refiere. Los subsidios creados por el Gobierno Nacional para viviendas sociales y a las tasas de interés, lo mismo que los cupos de créditos hipotecarios con los que cuentan los bancos, aunado a la posibilidad que tienen los gobernantes locales de habilitar suelo para el desarrollo urbano y el compromiso del Gobierno con la construcción de infraestructuras, contribuyen a nivelar el acceso a vivienda y a mejorar la competitividad y el desarrollo de las regiones más atrasadas.