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Analistas 25/10/2021

Tendencias crediticias en Colombia

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

En los últimos meses se han tenido mensajes contradictorios en el frente crediticio provenientes (curiosamente) de las propias autoridades financieras. Por ejemplo, SIC y Superfinanciera hicieron llamados a que entidades aceleraran expansión crediticia con el fin de apuntalar la recuperación. Dicha recuperación ya había venido mejorando y ahora el pronóstico de consenso estima un 8% de crecimiento real en 2021 frente al 6% anterior. La tasa de desempleo también continúa descendiendo hacia 12,5%, aunque ella aún es demasiado elevada frente al histórico y la propia media de 10% en América Latina, sin entrar a compararnos con el 4,5% de los Estados Unidos.

Aducían los supervisores que el deterioro de la cartera era menor frente al esperado y que, por esa razón, habían anticipado clausura del Programa de Apoyo a Deudores (PAD). Este llamado complementaba los mensajes de acelerar también la transmisión bajista en tasas de interés resultantes de los apoyos de 2020 y de la tendencia declinante en la repo del Banco de la República (BR), tanto en términos nominales como reales durante 2017-2020.

Sin embargo, el BR venía “campaneando” que sería necesario elevar su repo debido al repunte inflacionario. Y fue así como dicha repo se elevó de 1,75% a 2% a inicios de octubre y consideramos que deberá llegar a 2,5% antes del cierre de este año. De hecho, se requería haber iniciado con alzas de +50 pbs, pero una apretada votación 4-3 lo impidió.

En las reuniones FMI-BM, el Gerente acababa de explicar que el BR iría pausado, aunque más recientemente dio señales de querer apretar el paso. Dada la aceleración inflacionaria en Colombia hacia 5% y la subyacente a 3,5% en 2021, esto último es lo que conviene hacer (... miren ejemplo reciente de Chile a +125pbs “en ducha fría”). Y el BR deberá continuar elevando dicha repo hacia 4,5% a lo largo del 2022. Esto no solo para contener expectativas inflacionarias (¿se imaginan impacto del SML a 5% en 2022?), sino para ayudar con flujos de capital en presencia de elevados déficits gemelos externo-fiscal arriba de 5% del PIB.

Están quienes ven solo choques de oferta en riesgos inflacionarios, recomendándole al BR esperar a que el Gobierno solucione múltiples problemas en cadenas productivas. Ellos claramente no entienden las funciones de un banco central independiente, incluyendo a algunos ex-codirectores que se fueron sin tener que elevar las tasas.

El mercado crediticio colombiano debe estar confundido con estos encontrados mensajes (supervisores aupando el crédito y BR teniendo que subir sus tasas). Lo que es claro es que consumidores crediticios ahora enfrentarán transmisión alcista en tasas de interés, pero a diversas velocidades. En la porción corporativa dicha transmisión será rápida, dada contratación a tasas flotantes y a horizontes de dos años. Y con la transición del referente DTF hacia IBR, a partir de enero de 2022, ello se acelerará estructuralmente, afianzando mercados más competidos.

El cabal entendimiento de la tendencia crediticia tiene dos piezas adicionales. El primero tiene que ver con la relación [Cartera Vencida + Provisiones]/Stock Crediticio. Como se observa en gráfico adjunto, esa relación se acerca a 11%, rebasando su promedio histórico de 8% y también lo observado tras crisis Lehman 2008-2009.

De allí, que sea conveniente ir piano-piano en expansión crediticia a medida que se esclarecen los sectores más afectados por pandemia-covid. Hasta la fecha han tenido buen rebote crediticio el hipotecario (aunque a su interior están afectados la hotelería, oficinas y vivienda de estrato alto) y el sector de consumo (el cual incluye una porción Pyme). Estos arrojan expansión crediticia a ritmos de 1%-3% real anual.

En cambio, el stock de crédito corporativo se contrae a 7% real anual, el cual representa 65% del total. Explicaban recientemente algunos banqueros en el Foro de Debates-III de Asobancaria (20 de octubre) que ello se debía a la alta rotación crediticia y a la rápida transmisión, generando elevada competencia bancaria. Unas firmas habían tomado abundante crédito en 2020 y están prepagando, pero el volumen de las que ahora se endeudan no alcanza a compensarlo y de allí la contracción en el stock.

El segundo factor tiene que ver con una tendencia estructural de estancamiento crediticio en Colombia durante el prolongado periodo 2015-2021. En efecto, la relación Stock de Crédito/PIB en Colombia ha completado ya seis años en la franja 47%-51%. Esta coincide con la desaceleración económica estructural de Colombia pasando de 5% anual durante 2010-2014 a 2,4% durante 2015-2019 y a solo 1,7% en 2018-2021. La profundidad crediticia de Colombia es prácticamente la mitad de la observada en Chile y un tercio de la de Asia.

No deja de ser una paradoja que Colombia tenga un sistema financiero con adecuada institucionalidad (BR-Superfinanciera), elevada competencia (sin barreras a la entrada) y bien capitalizado (solvencia al 15). Pero ello no se refleja en adecuada profundidad financiera. Las respuestas a este acertijo tienen que ver, de una parte, con la elevada informalidad laboral y empresarial; y, de otra parte, con la excesiva carga tributaria (impo-renta del 39%) y cargas regulatorias (como la usura, historiales crediticios cortos y expansión de servicios sin costos).