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Rentabilidad y productividad cafetera

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Sergio Clavijo - anif@anif.com

Con ocasión de los bajos precios internacionales del café, la Federación Nacional de Cafeteros (Fedecafé) ha citado a expertos y conocedores del mundo del café para buscarle salida a la grave crisis de rentabilidad que atraviesa la caficultura colombiana.

Como es bien sabido, el precio del grano en los mercados internacionales ha caído por debajo del US$1/libra, lo que ha generado una fuerte presión del sector cafetero al Gobierno Nacional para que con apoyos-presupuestales refuerce los programas de sustentación del precio interno. Además, tardará un buen tiempo antes de que logre implementarse el Fondo de Estabilización de Precios del Café recientemente aprobado en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022.

En ocasiones anteriores hemos señalado que la sostenibilidad de un buen precio interno de la carga en Colombia (arriba de los $715.000) requiere la alineación de tres factores: i) precios internacionales aceptables; ii) volúmenes de producción estables; y iii) tasa de cambio cercana a la Paridad del Poder Adquisitivo (PPA).

Decíamos que los precios internacionales han venido cayendo debido a la sobre-oferta mundial de café (donde Brasil bordea los 60 millones de sacos), a la devaluación del real-brasilero (a ritmos cercanos al 15% anual) y a la sustitución de variedades robustas-arábigas (en favor de las primeras), ver Comentario Económico del Día 26 de marzo de 2019.

Los volúmenes de producción de Colombia se han mantenido estables (alrededor de 14 millones de sacos) y han mostrado algunas ganancias en productividad, aunque lejos aún de las logradas en Brasil.

Finalmente, la corrección cambiaria de 2015-2019 ha servido como atenuante ante la caída en los precios internacionales y su nivel se acerca ya a la llamada PPA.

El escenario actual ha llevado a que el Gobierno Nacional amplíe sus apoyos al sector, destinando hasta $30.000/carga cuando el precio de referencia sea inferior a los $715.000 de sustentación que señalan los productores (aunque el costo de producción nacional promedio ronda los $680.000).

Desde Anif hemos señalado que la sostenibilidad cafetera debe venir por el lado de profundizar las ganancias en productividad, donde entendemos se tiene en ciernes la masificación de novedosos métodos de producción-recolección.

La zona del Eje Cafetero exhibe actualmente los mayores costos de producción (ver gráfico 1), donde los de mano de obra ascienden al 50% del costo total (vs. 39% del promedio nacional). Esto explica en buena medida la mayor expansión de la producción cafetera proveniente de los departamentos de Huila, Cauca y Nariño.

La Fedecafé, junto con el Centro Nacional de Investigaciones de Café (Cenicafé), ha venido adelantando acciones en los frentes de: i) provisión de bienes públicos (principalmente en infraestructura comunitaria); ii) desarrollo tecnológico (con avances más que evidentes en adaptación, resistencia y renovación de cafetales); y iii) asistencia técnica a los pequeños productores (concentrándose en su educación y diversificación del ingreso cafetero).

Todos estos programas han permitido incrementar la productividad cafetera a niveles que bordean los 19 sacos/hectárea, inclusive cuando seguimos rezagados con respecto a las productividades de otros países como el caso de Brasil o Vietnam.

También está por verse el impacto en reducción de costos resultante de la llamada “derribadora selectiva de café”, la cual transmite a la rama del cafeto impulsos-vibraciones para tumbar en una lona solo los granos maduros que se recolectarán. Se estima que ello podría reducir en casi un 30% los costos asociados a la recolección.

Si bien se cree que esta estrategia solucionará en algunas zonas del país los problemas de escasez de mano de obra del sector, es posible que en otras zonas del país se depriman los ingresos de los recolectores.

La Fedecafé también ha venido promoviendo la comercialización del grano mediante el mecanismo de futuros, con el fin de que los productores aseguren la venta de su cosecha a 24 meses vista (lo que les garantizaría precios de venta que cubran los costos de producción). Sin embargo, esta opción todavía tiene sus limitaciones y los costos son relativamente altos.

Lo que no resulta conveniente es aumentar la parafiscalidad del sector (como se ha propuesto en diferentes ocasiones), pues ello resultaría en un detrimento aún mayor del ingreso al productor.

Lo es mucho menos la propuesta de retirar al país de la Bolsa de Nueva York, pues no hay certeza de que esos volúmenes puedan venderse a un mejor precio que el ofrecido por el llamado “Contrato C”.

El debate acerca de la rentabilidad-sostenibilidad de la actividad cafetera en Colombia continúa abierto, pero solo avances en productividad y reducción de los costos podrán evitar que se repitan episodios desafortunados como los paros cafeteros y/o las continuas presiones sobre el fisco nacional.

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