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La inflación de octubre y la desaceleración económica

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El Dane reportó que el mes de octubre registró una inflación del 0.16%. Este dato resultó superior al previsto por los analistas (0.06%) y muy por encima de la cifra observada un año atrás (-0.26%). Con ello, la lectura de inflación aumentó significativamente del 2.86% anual al 3.29%, ubicándose ahora por encima del punto medio del rango-meta de largo plazo del Banco de la República (BR).

En buena medida, este repunte inflacionario se explica por la aceleración del componente de alimentos, el cual pasó del 3.25% anual al 4.27%.  Si bien se esperaba este tipo de rebote estadístico por cuenta de la deflación de hace un año en el rubro de alimentos, este resultó más pronunciado de lo anticipado.  La buena noticia es que la inflación subyacente (sin alimentos) todavía se mantiene alineada con dicho punto medio (2.91% anual), a pesar de su repunte desde el 2.7%.

A nivel microsectorial, la inflación de octubre se incrementó principalmente en los grupos de transporte (0.54%), vivienda (0.26%) y vestuario (0.2%), mientras que la deflación estuvo en diversión (-0.34%).  La inflación del IPP también se ubicó en la franja alta al registrar 0.44% en octubre, elevando considerablemente su lectura anual del 3.66% al 4.93%.  Este comportamiento indica la existencia de pass-through por cuenta de una devaluación peso/dólar que se aceleró hacia ritmos del 8.7% anual en octubre de 2014 (vs. 2.8% anual en septiembre).  

La paradoja es que esta presión en la “brecha de inflación” de Colombia ocurre preciso cuando las señales de desaceleración global se han acentuado, con la notoria excepción de los Estados Unidos (manteniendo sus perspectivas de crecimiento en 2.2% para 2014 y 3% para 2015).  En cambio en la Zona Euro ahora se habla de crecimientos solo del 0.8% en 2014; los BRICs lo harían a ritmos del 5.4% y América Latina al 0.9% (vs. 2.6% en 2013),  dada la marcada reversión en los términos de intercambio, afectando especialmente a los exportadores de petróleo (Venezuela, México y Colombia).

Localmente, se percibe pérdida de tracción en el crecimiento del PIB-real hacia ritmos del 3.8% anual durante el segundo semestre de 2014 frente al 5.4% observado en el primer semestre (ver ALI No. 98 de noviembre de 2014). Por ejemplo, la producción industrial se expande al 1.7% anual en lo corrido del año a agosto de 2014 (vs. 1.9% de julio) y el sector petrolero enfrenta menor dinamismo, ubicándose en 985.000 bpd en el acumulado a octubre. Así, el déficit externo de Colombia estará cerca del 4.5% del PIB en 2014 (+0.8% del PIB por encima de nuestro pronóstico anterior). 

Estos vientos de desaceleración local han arreciado por cuenta de la reciente caída en los precios del petróleo.  En efecto, el referente del precio Brent se ha ubicado en US$83/barril frente a su máximo reciente de US$112/barril en junio de 2014 (caída acumulada del 26%).  Ello se refleja en una mezcla del colombiano que ha perdido cerca de US$20/barril en el último año y que, sin lugar a dudas, tendrá negativos efectos sobre la demanda agregada local, nuestras cuenta externa y los menores ingresos públicos.  

La única variable que todavía muestra buen comportamiento es el mercado laboral.  Por ejemplo, la tasa de desempleo registró un saludable 8.4% en septiembre de 2014 (vs. 9% de 2013), con lo cual el promedio anual se ubica en 9.1%, cerca de los niveles de largo plazo (NAIRU).

A nivel crediticio, la transmisión de la tasa de interés repo-central hacia la DTF continúa siendo débil.  Inclusive resulta sorprendente que la DTF se haya devuelto del 4.4% al 4.2% en las últimas semanas.  Esto implica incrementos de solo +20 pbs en la DTF frente a los +125pbs observados en la repo-central durante marzo-septiembre del 2014.  Así, la expansión crediticia ha continuado prácticamente inalterada a ritmos del 9.6% real anual.  Se requeriría que el crecimiento del dinero transaccional (M1A) converja hacia el 8% real, como hoy lo muestra el M3, para asegurar una mejor transmisión de la política monetaria actual, sin necesidad de mover la repo-central.

La decisión del BR en su próxima Junta luce compleja, pues se han encendido alertas en el frente inflacionario, pero luce bastante probable un apaciguamiento por el lado de la brecha de producto, dadas las señales de debilidad del sector real, tanto a nivel local como global.  Ante este panorama, Anif recomienda y estima que el BR mantendrá inalterada su tasa repo en el actual 4.5% en su próxima reunión, en espera de nueva información.  Seguramente ella pronto mostrará que la debilidad de la demanda agregada contendrá las presiones inflacionarias  recientes.

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