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La inflación de marzo y el crecimiento económico

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El Dane reportó que el mes de marzo registró una inflación del 0,39%. Este dato resultó superior al previsto por los analistas (0,28%) y representó una “sorpresa” frente a la moderada cifra observada un año atrás (0,21%). Con ello, la lectura anual de inflación se aceleró significativamente, pasando del 2,23% al 2,51% anual, aunque todavía se mantiene dentro del rango-meta de largo plazo del Banco de la República-BR  (2%-4%). Este comportamiento se explica por el repunte de la inflación de alimentos al 2,23% anual (vs. 1,78%) y también por la inflación subyacente (sin alimentos) llegando al 2,61% anual (vs. 2,48% un mes atrás).  Así, la inflación viene consolidando una trayectoria hacia el 3%, para el cierre de 2014, en línea con lo pronosticado por el grueso de los analistas.

A nivel microsectorial, la inflación de marzo se incrementó en los grupos de comunicación (1,51%), alimentos (0,61%), salud (0,58%), vivienda (0,37%), transporte (0,22%), otros gastos (0,19%) y vestuario (0,18%), pero hubo deflación en diversión (-0.61%). Por su parte, el IPP tuvo una variación pronunciada en marzo (1,71%), lo cual ha implicado riesgos de transmisión de costos, pues de esta manera la inflación del IPP pasó del 1,3% anual al 2,6% anual durante el último mes.  En buena medida, ello se explica por la aceleración en la inflación de los bienes importados, pasando del 4,3% al 5,3% anual también durante el último mes.  Esto último es resultado del mayor ritmo de devaluación del peso frente al dólar, arrojando un 12% anual durante el primer trimestre del año, frente a la devaluación cero de un año atrás.

Sin embargo, el rebalanceo del índice JP Morgan referido a la deuda-pública de países emergentes estará representando un alivio en el frente de las presiones devaluacionistas.  En efecto, Anif ha estimado que los influjos del capital off-shore, en montos de unos US$2,300 millones en lo que resta del 2014, podrían reducir a cerca del 6% el ritmo anual devaluación durante este segundo trimestre, si la TRM promediara unos $1,970 por dólar.

 De otra parte, Anif ha venido mencionando que, dado que el crecimiento del PIB-real seguramente ha continuado a ritmos del 5% anual durante el primer semestre 2014 (completando así tres trimestres seguidos),  cabe esperar un pronto cierre de la brecha del producto.  Esto llevaría al BR a incrementar su tasa repo-central en unos 125 pbs a lo largo del 2014, iniciando dicho proceso en los meses de mayo-junio. Esta trayectoria de la repo-central sería consistente con una inflación del 3% al cierre de 2014, una devaluación promedia cercana al 7% anual y un crecimiento del 4,6% durante el presente año.  

Nótese que Anif optó recientemente por moderar su optimismo en este frente del crecimiento para el 2014 (antes proyectamos un 4,8%).  Esto debido a la desaceleración notoria del sector de edificaciones (cayendo -1,6% anual el último trimestre del 2013) y a la persistencia de los problemas estructurales en el sector industrial (volviendo a caer un -1,2% en 2013 frente al pronóstico oficial del +1,5%).  En este sentido los resultados esperados del PIPE han sido de menor envergadura frente a los anunciados por el gobierno, aunque Anif guarda esperanzas de que el abaratamiento de los costos energéticos y de los insumos puedan permitir un moderado rebote del sector industrial en el 2014, ojala a tasas cercanas al 3%.

A pesar que la inflación luce bajo control en Colombia y de haberse obtenido un crecimiento cercano al potencial (4,3% observado Vs. 4,5%) en 2013, la verdad es que “brillamos” por cuenta del mediocre desempeño de América Latina (2,6%).  Resulta preocupante que aun con las señales de mejoría de los países desarrollados (Estados Unidos y Zona Euro), las economías emergentes ahora exhiban desaceleraciones estructurales, donde los BRICs tan solo se expandieron al 5,8% en 2013 (vs. 8% de 2000-2008), y donde América Latina perdería mayor impulso al crecer solo un 2,1% en el 2014. Las exportaciones de Colombia, entre tanto, han continuado cayendo a ritmos del 2% anual (en dólares) y las llamadas “no tradicionales” caen casi al 7% anual. ¿Cuánto tiempo más seguiremos soñando con alcanzar crecimientos sostenidos del 6% anual en Colombia, como supuesto resultado de haber adoptado los TLCs?

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