Analistas

¿Exceso de confianza en inversiones que siguen índices?

La historia nos muestra que algunas innovaciones financieras tienden a desdibujarse en períodos de auge económico. Bastante se ha escrito sobre los activos hipotecarios, los cuales lograron profundizar los mercados inmobiliarios e incrementar el número de propietarios en sus fases iniciales de las décadas de los años ochentas y noventas. Hubo que esperar hasta inicios de la década del 2000 y la crisis financiera de Lehman (2008-2009) para constatar los excesos que habían provocado abusos de instrumentos como los CDOs.

A diez años de la quiebra de Lehman, se están observando algunos excesos en los llamados “Exchange Traded Funds” (ETFs). Recordemos que dichos ETFs son fondos de inversión pasivos de bajo costo (cobrando comisiones de solo 0,2% sobre el valor de activos administrados vs. 2% que cobran los fondos activos). Dicha estrategia ha hecho crecer los activos de los ETFs desde US$570.000 millones a US$3,5 billones durante 2008-2017 (ver gráfico adjunto).

A pesar de estas bondades de los ETFs, podrían estarse presentando riesgos de concentración en este tipo de inversiones debido a: i) excesivos niveles de especialización en algunos fondos, lo cual afecta el principio de diversificación; y ii) algunos signos de elevado apalancamiento, donde las valoraciones del S&P500, a ritmos de 15%-20% anual en 24 meses, han llevado la Relación Precio Ganancia (RPG-ajustada a la Shiller) a superar valores de 30, tan solo vistos durante la Gran Depresión (1929) y la Gran Recesión (2008).

En los dos últimos años han venido proliferando los ETFs con inversiones excesivamente concentradas, negando la naturaleza diversificadora del instrumento. Allí las “últimas modas” han provenido de los llamados ETFs que invierten en acciones de los propios proveedores de ETFs, medios-comunicaciones y energía. Dichos casos son, en principio, valiosos para inversionistas que buscan apostar a dichos sectores. Sin embargo, han venido dándose algunos excesos de atomización, por ejemplo, en ETFs exóticos limitados a: i) inversiones en compañías manejadas por sus fundadores (tipo Facebook, Google, Amazon y Tesla), con AUM de apenas US$3 millones; ii) inversiones en la industria de la marihuana; e iii) incluso concentrándose en compañías focalizadas geográficamente en Nashville.

El peligro de dichos excesos de especialización es que ello reduce la liquidez de los ETFs (dada la reducida base de empresas sujetas de inversión), minando una de las principales ventajas del instrumento (y el atractivo para los inversionistas del retail). Adicionalmente, el mercado ha venido expresando algunas preocupaciones por potenciales distorsiones en los precios de las acciones de pequeñas empresas ante los aumentos en activos de ETFs-especializados.

Otra preocupación tiene que ver con la proliferación de los ETFs-apalancados (ETFs-A), diseñados para replicar un múltiplo del retorno de un índice dado. El problema de dichos ETFs-A radica en que, a diferencia de los ETFs tradicionales, estos fondos apalancados no poseen los activos cuyos rendimientos pretenden replicar. Estos replicamientos en retornos provienen del uso de derivados bilaterales complejos cuyas contrapartes son los grandes bancos de inversión. Dicha estructura podría implicar potenciales riesgos de liquidez y volatilidad, pues deshacer esas posiciones de derivados puede resultar algo complejo en períodos de tensión financiera (siendo ello una de las lecciones más importantes de la reciente crisis financiera global).

En síntesis, los ETFs han venido incrementando de manera importante sus activos durante la última década, dadas sus ventajas en diversificación y bajo costo de administración. Sin embargo, existen señales de riesgos por cuenta de excesos de atomización-especialización y de apalancamiento. Si bien estos riesgos aún distan de tener consideraciones sistémicas (explicando dichos ETFs especializados o apalancados porciones marginales de 1% del mercado), dichas posiciones deben monitorearse cuidadosamente.