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Analistas 04/10/2021

Empresarios, acción e intelectualidad

Sergio Clavijo
Prof. de la Universidad de los Andes

A mediados de 1970 el ingreso a las mejores facultades de ingeniería y economía estaba determinado en buena medida por las habilidades matemáticas, aun en Colombia. Aunque prevalecían algunas universidades confesionales que intentaban compensar dichas carencias a través de entrevistas personalizadas, la profesión de economista se fue tornando cada vez más rigurosa al plantear hipótesis basadas en modelos analíticos y sometiéndolas a pruebas empíricas econométricas.

Curiosamente, este desarrollo analítico más riguroso también llevó a tomar conciencia sobre las serias dificultades de “comprobación” de muchas hipótesis relacionadas con el comportamiento social, al igual que ocurría con la sociología o psicología. Pero esas dificultades de comprobación científica igualmente se han extendido al campo de las finanzas, siendo difícil distinguir entre la validez de la hipótesis de los mercados eficientes (del Premio Nobel Fama), la irracionalidad en la toma de decisiones (de los Premios Nobel Kahneman y Thaler) o las expectativas adaptativas en el sentido biológico (de Mr. Lo, cuyo libro comentamos recientemente).

Así que la profesión de los economistas ha logrado un buen balance entre la aplicación de análisis matemático-probabilístico, cuando el tema lo permite, y la conciencia sobre sus limitaciones a medida que nos adentramos en temas de filosofía-política (tipo Sandel), política-económica (tipo Blinder) y acciones-prácticas, donde requieren especial atención algunas de las críticas del reconocido Nassim N. Taleb (2018) “Skin in the game”.

Este matemático, hombre de negocios y ex-corredor de bolsa de valores hace un llamado a desechar las teorías abstractas y fantasiosas donde se refugian muchos académicos posando de intelectuales puros. Su libro hace un homenaje a los empresarios que toman riesgos para sacar sus ideas adelante y que ponen “su pellejo en el fogón” a la hora de tomar decisiones que afectan muchas vidas, pero sobre todo la de ellos. Taleb desconfía de aquellos que no están arriesgando nada a la hora de hacer recomendaciones y denigra de quienes viven simplemente de “asesorías”, donde los riesgos de la implementación les son dejadas a sus dueños.

A muchos nos ha ocurrido lo que a Taleb: hemos pasado del desdén por los empresarios, cuando a los 20 años nos dio el sarampión izquierdista, a la admiración por quienes toman riesgos, pagan la nómina de sus trabajadores y cumplen con sus obligaciones tributarias. Y cuando hablamos de empresarios emprendedores merecen igual admiración los pequeños, medianos y grandes, sabiéndose que en su gran mayoría han iniciado desde abajo, como en los conocidos casos de Ardila Lule (QEPD), Carlos Pacheco (QEPD), José Alejandro Cortez, Luis Carlos Sarmiento Angulo o Arturo Calle, para mencionar solo unos pocos.

Cuan apropiado resulta destacar este mensaje de Taleb a favor de los empresarios innovadores, en vez de unirse al coro de críticas vacías sobre concentración del ingreso o meritocracia (como si esta última se heredará). Los grandes contribuyentes en Colombia pagaron, en 2018, tasas efectivas de tributación de 45% similares a las del promedio Ocde (incluyendo allí todos los pagos de renta, ICA, IVA, predial, impo-riqueza y contribuciones a seguridad social de sus empleados). Esto implica que la redistribución del ingreso debe ocurrir también a través del gasto público-eficiente y de ir tras los evasores tributarios.

Las recomendaciones de Taleb a los jóvenes son ilustrativas: no caigan en la falsedad de mostrarse como virtuosos; no intenten vivir de las rentas-extractivas burocráticas; intenten más bien iniciar su negocio defendiendo su pellejo en él.

Como muchos de los matemáticos, Taleb incursiona en la filosofía y aporta varias máximas, invitando a la acción y al humilde aprendizaje de prueba y error (similar a lo resaltado por Mr. Lo, a quien Taleb ha debido citar). Veamos algunas de esas máximas.

“El burócrata está convenientemente aislado de las consecuencias de sus acciones; …La descentralización reduce las asimetrías estructurales”. Esta reflexión debe leerse como una invitación a la cuidadosa intervención estatal, dado a que, en general, quienes deciden no suelen sufrir las consecuencias en su propio pellejo. Un corolario de esta reflexión ha sido creer que los gobiernos deben quedarse haciendo diagnósticos, en vez de actuar en la solución de ellos y con especial óptica territorial, donde los problemas se viven de forma más palpable.

“La modernidad nos ha llevado a que prevalezcan los que creen entender sin haber intentado primero hacerlo; … estar arriesgando el pellejo reduce la incidencia de los meros-intelectuales”. Taleb conoce el establecimiento académico y por eso su llamado a no encerrarse en “burbujas de cristal” donde el sistema ha estado reproduciéndose aisladamente de la realidad, especialmente en las facultades de economía.

“Es inmoral reclamar virtudes sobre hechos que no coinciden con nuestros pensamientos-principios; … si tu vida privada contradice tus principios, ello acaba con tus principios, así continúe tu vida privada”. Esta reflexión está dedicada a los izquierdistas que mandan a sus hijos a colegios privados para evitar que ellos sufran en carne propia la mala calidad educativa resultante de Fecode.