Analistas

Brics y Civets: desagradables sopas de letras

Si aún viviera, Malfada probablemente concluiría que la sopa de letras Brics-Civets es de las que menos le apetecen. De hecho, el récord histórico de desempeño económico de Brasil, Rusia, India y China (conocidos como los Brics) ha sido claramente decepcionante en la era pos-Lehman 2012-2016, creciendo en promedio solo a 5,6% anual vs. la tasa cercana a 8% anual que mostraban en la dé- cada anterior, ver gráfico 1. La decepción incluye también el desempeño de sus mercados de valores, donde el índice Bric (compilado al interior del Msci) ha perdido cerca de 40% desde su pico en 2007.
Como suele ocurrir, los mercados y los gobiernos son proclives a crear nombres efectistas, aun si las bases de dichos conceptos no aguantan el menor análisis riguroso. Como veremos, así mismo ocurrió con el efímero y falso entusiasmo que generó la creación del acrónimo de los Civets, donde supuestamente Colombia entraría a descollar como mercado emergente, al lado de tantos otros que también han decepcionado, especialmente Egipto, Turquía y Suráfrica; tal vez las únicas letras que se salvan de ahogarse en esa sopa de letras son Indonesia y Vietnam.
Dada la miopía que suele apoderarse de los gobernantes (queriendo mostrar resultados en su primer año frente a serios problemas estructurales), no debe sorprendernos que la idea de las “locomotoras del crecimiento”; de los “micos saltando de mercados en mercados innovadores”; o de “las victorias tempranas en infraestructura” no sean sino lánguidos recuerdos de motes de campaña. La decepción más grande a nivel de mercados emergentes bien puede resumirse con el rebautizo de los Brics: Bloody, Ridiculous, Investment, Concept, al bien decir de Mr. Tasker del Arcus Investment.
Brics… qué ladrillo
Desde un punto de vista socio-político, las divergencias al interior de los Brics son evidentes (ahora… y una década atrás). Mientras que China mantiene un régimen cuasi totalitario y Rusia una plutocracia inoperativa, India y Brasil luchan por organizar las democracias jóvenes más populosas del globo.
A nivel económico las estructuras son igualmente disímiles. Por ejemplo, Brasil se fundamenta en el gran desarrollo de la agricultura (pero manteniendo una economía bastante cerrada). En cambio, Rusia maneja un modelo cuasi mono-exportador de petróleo- gas-minerales; India se apalanca en su auge de servicios informáticos y, más recientemente, en obras de infraestructura; mientras que China aplica a fondo su “capitalismo salvaje” de la gran industrialización (sin reparo alguno por la grave contaminación ambiental).
No cabe duda de la importancia de los Brics a nivel macro- global, pues ellos representan 40% de la población y manejan una proporción similar de las Reservas Internacionales. A nivel de flujos, dichos Brics explicaron 40% de la expansión del PIB-real durante 2000-2008 y hasta 50% de ella en momen- tos de desaceleración del mundo desarrollado. Diversos modelos señalan que su actual participación en el PIB mundial se estará estabilizando hacia un 40%-45% antes de 2050.

Los Civets
Dada la anterior diversidad política y económica de los Brics, cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene entonces insistir en “empaquetamientos” igualmente falsos, como el de los llamados Civets (Colombia, Indonesia, Vietnam, Egipto, Turquía y Suráfrica), donde lo que reina es la heterogeneidad? Después de crea da esta nomenclatura por el Hsbc en 2010, GS repicó con otra falsa idea del bloque Next-11 (N11).
¿Qué pueden tener en común economías tan diferentes como las de Egipto y Vietnam? En el caso de los Brics vimos que al menos las expectativas de crecimiento acelerado y grandes inversiones se habían cumplido hasta 2012, pero no durante 2014-2017. El común denominador de los Civets parece limitarse a su población abultada de jóvenes (con edades promedio de 27 años), pues ni siquiera todos estos países cuentan con grado de inversión.
En materia de crecimiento del PIB-real, reina la heterogeneidad, promediando un 4,6% anual durante 2012-2016. Indonesia, Turquía y Vietnam lideran a tasas de 5%-6% anual, mientras que el crecimiento promedio del resto está solo en el rango 2%-4% anual.
¿Y qué tiene que ver Colombia con los Civets? (a manera de conclusión)
Pues también cuenta con una población joven, pero sus factores comunes con esos otros países son más bien pocos. Al igual que en la totalidad de los Brics-Civets, el potencial de crecimiento de Colombia se ha venido abajo de 4,5% anual hacia solo 3% anual durante 2015-2020. Como hemos visto, tanto los Brics como los Civets encierran más heterogeneidades que factores comunes. Los primeros al menos honraron las expectativas de mantener ritmos de crecimiento cercanos a 5,5% anual mientras que los segundos han decepcionado al crecer a ritmos de 4,6% anual durante el período 2012-2016.