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Balance de 2013, ¿qué esperábamos y qué pasó?

Durante 2013, los mayores choques macrofinancieros provinieron del cambio en el paradigma de la política monetaria de la Fed. Después de seis años de una agresiva política de impulsos monetarios cuantitativos no convencionales, la Fed ha estado preparanda “sicológicamente” al mercado global para entrar a moderar sus inyecciones de liquidez, probablemente en el primer trimestre de 2014.

Las variables que deben monitorearse, durante el año 2014, para dilucidar el momento de “disparo” del “tapering” y su posterior intensidad incluyen: i) el dinamismo y composición del PIB-real de Estados Unidos; ii) la reducción y composición del desempleo, llegando a 7% en noviembre de 2013; y iii) el manejo de la pugna bipartidista para ir superando los temas presupuestales. 

Dadas estas fragilidades globales, Colombia saldría bien librado si logra fraguar un crecimiento de 3.8% en 2013, como el que ha venido proyectando Anif, no muy diferente de 4.2% observado en 2012. Si bien ese crecimiento supera el promedio de la región (2.6%), son notorias nuestras fragilidades externas, tanto a nivel de la balanza de pagos como de los indicadores de liquidez. 

Todos estos sucesos internos y externos produjeron algunas alteraciones en nuestro ranking de riesgos, establecidos en los inicios de 2013.  Dicho listado de desafíos (de mayor a menor) comprendía: 1) el agotamiento en las mejoras de empleo; 2) los desbalances externos; 3) la desaceleración económica; 4) la calidad de la cartera crediticia; y 5) el rebrote inflacionario.

Una actualización de dicho ordenamiento de riesgos, más acorde con lo observado en 2013, nos deja con el siguiente ranking: 1) desbalances externos (agravado); 2) desaceleración económica (agravado); 3) agotamiento en las mejoras de empleo (aliviado); 4) calidad de la cartera crediticia (sin alteración); y 5) rebrote inflacionario (sin alteración).

En efecto, los riesgos externos han pasado a ser el principal desafío de 2013.  Curiosamente, dicho agravamiento no provino del deterioro en los precios de petróleo-carbón (como esperábamos), sino que obedeció, en mayor medida, a problemas en la producción, especialmente de carbón.   Estos lastres seguramente llevarán a que el déficit de la cuenta corriente cierre cerca de -3.5% del PIB en 2013.

Para Anif el riesgo de desaceleración económica ocupaba el tercer lugar en el ranking de desafíos, pues a comienzos del año avizorábamos expansiones cercanas a 4.3% para el año 2013. Sin embargo, este riesgo de desaceleración se fue acentuando a lo largo del año, llevando a Anif (y a todo el mercado) a castigar repetidamente sus pronósticos de crecimiento, registrándose actualmente una cifra de consenso de 3.8%.  

Lo peor es que hacia el mediano plazo, Colombia enfrenta claros riesgos de desaceleración estructural en su crecimiento, con potenciales reducciones del actual 4.5% hacia 4%. Son múltiples los factores que están detrás de estos riesgos de menor crecimiento potencial, incluyendo la carencia de adecuada infraestructura, los elevados costos laborales y las perspectivas del fin anticipado del auge minero-energético.

Las buenas noticias del 2013 estuvieron por el lado del mercado laboral.  Por ejemplo, la tasa de desempleo se ha venido reduciendo en unos -0.7pp en lo corrido del año a octubre (vs. los -0.2pp esperados), promediando ahora 9.9% al corte de octubre. Sin embargo, su reducción ha estado liderada más por caídas en la tasa de participación (cayendo -0.5pp en promedio) que por un dinamismo en la generación de empleo (el cual sólo crece a ritmos de 1.5% anual en enero-octubre frente 3.4% observado durante todo el año 2012).

El riesgo de calidad de la cartera ocupaba el cuarto lugar en materia de riesgos para este 2013. A comienzos de año, comentábamos cómo los aumentos en la tasa repo de 2011-2012 (+225pb) y las medidas macroprudenciales de la Superfinanciera estarían fraguando “aterrizajes crediticios suaves” a tasas de 11%-12% real después de las sobreexpansiones de 2011-2012 (como efectivamente se ha venido dando).  Creemos que acertamos dándole ese cuarto lugar a la calidad de la cartera crediticia, pues los indicadores de calidad se mantuvieron prácticamente inalterados en sus niveles de 3%-5% (total-consumo) en lo corrido del año.

Por último, en los inicios del 2013 proyectábamos que los riesgos inflacionarios serían los de menor envergadura. De hecho, dichos riesgos han sido incluso menores a 3% esperado, pues la inflación se situaba en sólo 1.8% al corte de noviembre de 2013 y podría terminar el año cerca de 2%. En estos favorables registros de 2013 han incidido el buen clima y la deflación de los commodities a nivel mundial.  También cabe registrar la ausencia de  passthrough frente a las devaluaciones de 4% (promedio anual) en la tasa de cambio.