La protección de los suelos ambientales es, sin duda, un objetivo legítimo y necesario, pero su materialización no puede desconocer el derecho de propiedad ni los principios de equidad y de distribución justa de cargas y beneficios
La tozudez del gobierno nacional no extraña. Confirma una cruzada ideológica que aprovechó el momento electoral para exacerbar el populismo